El alba de este lunes 21 de abril, en plena Octava de Pascua, se tiñó de luto para la Iglesia Católica y para millones de fieles en todo el mundo. A las 7:35 hora de Roma, la Oficina de Prensa de la Santa Sede confirmó el fallecimiento del Papa Francisco. Jorge Mario Bergoglio, el pontífice argentino de 88 años, de la congregación de la Compañía de Jesús, lideró la Iglesia durante más de doce años y hoy dejó este mundo en su residencia de Santa Marta, en el corazón del Vaticano.
Con profunda consternación, el camarlengo, Cardenal y Camarlengo Joseph Farrell, anunció la noticia: “Queridísimos hermanos y hermanas, con profundo dolor debo anunciar la muerte de nuestro Santo Padre Francisco. A las 7:35 de esta mañana, el Obispo de Roma, Francisco, ha vuelto a la casa del Padre. Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor y de su Iglesia. Nos enseñó a vivir los valores del Evangelio con fidelidad, valentía y amor universal, especialmente en favor de los más pobres y marginados. Con inmensa gratitud por su ejemplo de verdadero discípulo del Señor Jesús, encomendamos el alma del Papa Francisco al infinito amor misericordioso de Dios Uno y Trino”.
El Vaticano aún no ha detallado los ritos funerales para el primer Papa latinoamericano de la historia. En los próximos días, el Colegio Cardenalicio se reunirá en Roma para las congregaciones generales, preludio del cónclave que elegirá a su sucesor, marcando un momento trascendental para la Iglesia Católica.
Nacido el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, Argentina, Jorge Mario Bergoglio abrazó la vocación jesuita a los 21 años. Tras su ordenación sacerdotal en 1969, sirvió con dedicación como provincial jesuita, rector de seminario y profesor, antes de ser nombrado obispo auxiliar de Buenos Aires por San Juan Pablo II en 1992. Su ascenso continuó hasta convertirse en arzobispo de la capital argentina en 1998, siendo elevado al rango de cardenal en 2001.
La elección sorpresiva del Cardenal Bergoglio el 13 de marzo de 2013, a la edad de 76 años, trazó un nuevo rumbo para la Iglesia. Fue el primer Papa jesuita, el primero proveniente de las Américas y el primero en elegir el nombre de Francisco, una evocación de la devoción de San Francisco de Asís por la pobreza, la paz y el amor por la creación.
Su pontificado de casi trece años se distinguió por un énfasis constante en la misericordia, la custodia de la creación y una profunda atención hacia lo que él denominaba las «periferias» de la Iglesia y de la sociedad. Con un espíritu misionero incansable, realizó 47 viajes apostólicos fuera de Italia, aunque nunca visitó su natal Argentina.
Francisco canonizó a un número sin precedentes de santos – 942 en total, superando a cualquier otro Papa en la historia – incluyendo a sus predecesores Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II. Su legado doctrinal se enriquece con cuatro encíclicas, siete exhortaciones apostólicas y 75 documentos motu proprio, plasmando su visión pastoral y sus enseñanzas.
A lo largo de diez consistorios, Francisco transformó significativamente el Colegio Cardenalicio, creando 163 nuevos cardenales. Sus nombramientos reflejaron su concepción de una Iglesia verdaderamente global, elevando a prelados de comunidades eclesiales periféricas y otorgando la birreta cardenalicia a representantes de lugares que nunca antes habían tenido un cardenal, como Mongolia y Sudán del Sur.
En los últimos años de su vida, la salud del Papa Francisco experimentó desafíos. Se sometió a cirugías en julio de 2021 y junio de 2023. En noviembre de 2023, enfrentó una inflamación pulmonar, y en febrero de 2025 fue hospitalizado en el Hospital Gemelli de Roma por bronquitis e infección respiratoria.
Su papado se desenvolvió en un contexto global complejo, marcado por la pandemia de COVID-19, durante la cual ofreció momentos históricos de oración por la humanidad, como la memorable bendición extraordinaria Urbi et Orbi ante una Plaza de San Pedro desolada en marzo de 2020. Su voz se alzó repetidamente en llamados a la paz en medio de los conflictos en Ucrania y Tierra Santa.
Francisco convocó cuatro sínodos, incluyendo el trascendental Sínodo sobre la Sinodalidad, cuya segunda sesión concluyó en octubre de 2024. Implementó reformas significativas en la Curia Romana y adoptó medidas cruciales para abordar la crisis de abusos en la Iglesia, incluyendo el motu proprio Vos Estis Lux Mundi de 2019.
Tras el solemne funeral del Papa y los nueve días de luto tradicionales, cardenales provenientes de todos los rincones del mundo se reunirán en Roma para las congregaciones generales, un periodo de discernimiento y diálogo que precederá al cónclave, el cónclave donde se elegirá al sucesor de Francisco, el hombre que guiará a la Iglesia Católica en el nuevo capítulo de su historia. El legado de Francisco, marcado por la misericordia, la cercanía a los marginados y una visión de una Iglesia inclusiva y comprometida con los desafíos del mundo contemporáneo, perdurará en la memoria de millones de personas. El camarlengo, el Cardenal Joseph Farrel liderará todo el proceso de elección del nuevo pontífice, que será elegido entre los 163 Cardenales.
SOJ





