Un poderoso terremoto de magnitud 7,7 azotó el corazón de Myanmar, dejando un rastro de destrucción y muerte a su paso. El sismo, que tuvo su epicentro cerca de las ciudades de Sagaing y Mandalay, se sintió con fuerza en toda la región, causando daños materiales en la capital administrativa, Naypyidaw, y generando temblores que se extendieron hasta Tailandia y el sur de China.
Un desastre de proporciones épicas
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) informó que el terremoto, ocurrido a poca profundidad, liberó una enorme cantidad de energía, causando el colapso de miles de edificios y dejando a miles de personas sin hogar. El último balance oficial reporta más de 1.000 muertos y miles de heridos, una cifra que se espera que aumente a medida que los equipos de rescate acceden a las zonas más remotas y devastadas.
Destrucción generalizada
La junta militar de Myanmar informó que más de 2.600 edificios, incluyendo viviendas, iglesias, escuelas y pagodas, fueron destruidos por el terremoto. El régimen castrense declaró el estado de emergencia en seis regiones del país, mientras los equipos de rescate luchan contra el tiempo para encontrar sobrevivientes entre los escombros.
Ondas sísmicas alcanzan Tailandia y China
El terremoto no solo devastó Myanmar, sino que también se sintió con fuerza en países vecinos como Tailandia y China. En Bangkok, la capital tailandesa, el sismo provocó el colapso de un edificio en construcción, dejando decenas de trabajadores atrapados bajo los escombros.
Réplicas y alerta regional
Minutos después del terremoto principal, una réplica de magnitud 6,4 sacudió la misma zona, aumentando la alerta en toda la región. Las autoridades locales y los equipos de rescate continúan trabajando arduamente para atender a los heridos, buscar a los desaparecidos y brindar ayuda a los miles de damnificados.
Construcción en suelos blandos
Francisco Hernández, experto en ingeniería estructural, describe el colapso como un evento «bastante peculiar», dada la lejanía del epicentro. Explica que la magnitud del terremoto generó ondas de energía de largo período, que afectan especialmente a edificios altos y se atenúan lentamente.
«Tailandia no es una zona sísmica propiamente dicha, y sus normas de construcción no están tan enfocadas en la resistencia a terremotos», señala Hernández. «Ahora que tienen edificios más altos, están empezando a sentir los efectos de estos sismos lejanos».
Las razones del Colapso
El edificio en construcción, posiblemente más vulnerable en ciertas áreas, sucumbió a las ondas sísmicas amplificadas por los suelos blandos de Bangkok. Hernández establece un paralelo con el terremoto de 1985 en México, donde edificios altos en Ciudad de México, a más de 500 kilómetros del epicentro, también colapsaron debido a la amplificación del movimiento sísmico por el suelo.
SOJ





