Un jurado de Dakota del Norte ha asestado un golpe demoledor a Greenpeace, condenando a la organización ecologista a pagar más de US$660 millones por daños y perjuicios a Energy Transfer Partners. La petrolera texana acusó a Greenpeace de difamación por su papel en las protestas contra el oleoducto Dakota Access, un proyecto que desató una ola de indignación y enfrentamientos hace casi una década.
La construcción del oleoducto, que atraviesa territorios sagrados de comunidades indígenas y amenaza fuentes de agua, generó una resistencia feroz. Ecologistas y activistas se enfrentaron a la policía en protestas que captaron la atención mundial. Ahora, un jurado ha dictaminado que Greenpeace y sus entidades estadounidenses son responsables de difamación, conspiración y otras demandas presentadas por la petrolera.
Greenpeace, lejos de amilanarse, ha anunciado que apelará la sentencia y que está «preparada para luchar contra esto hasta la victoria». La organización califica la demanda de «carente de fundamento» y denuncia un intento de silenciar la protesta legítima.
Energy Transfer, por su parte, argumenta que la publicidad negativa generada por las protestas le causó pérdidas millonarias y dañó su capacidad para obtener financiamiento. El jurado, si bien no responsabilizó a Greenpeace por los daños causados por los manifestantes, sí consideró que la organización interfirió en los negocios de la petrolera.
Este no es un caso aislado. La industria petrolera, tanto en Estados Unidos como a nivel global, está intensificando su ofensiva legal contra las organizaciones ecologistas. Shell también ha llevado a Greenpeace a los tribunales, exigiendo una indemnización de US$2,1 millones. La ONG denuncia estas acciones como «intimidación» y un intento de acallar la voz de la protesta.
La batalla legal entre Greenpeace y Energy Transfer Partners es un reflejo de la creciente tensión entre la industria de los combustibles fósiles y el movimiento ecologista. En un momento en que la crisis climática se agudiza, la lucha por el futuro del planeta se libra no solo en las calles, sino también en los tribunales.
SOJ





