La ambiciosa promesa del gobierno -de Michelle Bachelet en año 2014- de convertir a Angola en un proveedor estratégico de petróleo para Chile se ha convertido en un horrible y amargo recuerdo para Enap. Un cargamento de crudo, proveniente de pozos controlados por la estadounidense Chevron, llegó contaminado con agua, generando pérdidas por US$ 2,45 millones para la estatal chilena.
A pesar de los esfuerzos legales, Enap se enfrenta a un muro de silencio por parte de Cabinda Gulf Oil Company Limited, la empresa angoleña responsable del crudo. Dos exhortos enviados por la vía judicial tradicional no obtuvieron respuesta, lo que llevó a la Corte Suprema a solicitar la intervención del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La dificultad para notificar a la empresa angoleña radica en la falta de representación diplomática de Chile en Angola, lo que obliga a realizar los trámites a través de la embajada en Sudáfrica. Enap ha decidido enviar un tercer exhorto, esta vez por mano, con la esperanza de obtener una respuesta.
El origen del problema se remonta a marzo de 2021, cuando Enap compró 950 mil barriles de crudo a Chevron USA Inc. Al llegar a Chile, se detectó una merma significativa debido a la presencia de 5.883 metros cúbicos de agua, casi un 4% del total, cuando lo tolerable es un 1%. Esto generó mayores costos de refinación y anuló el supuesto ahorro del petróleo barato.
Los intentos de Enap por resolver el conflicto a través de la designación de un árbitro han sido infructuosos, ya que la empresa angoleña no se ha presentado a las audiencias. La falta de respuesta y la ausencia de representación diplomática han complicado aún más la situación.
Este incidente pone de manifiesto el fracaso de la «nueva era» en las relaciones comerciales entre Chile y Angola, anunciada por Bachelet en 2014. El intercambio comercial entre ambos países ha disminuido considerablemente, y la promesa de convertir a Angola en un proveedor clave de petróleo para Chile se ha desvanecido.
SOJ





