El colesterol es una sustancia grasa esencial para el funcionamiento del organismo y que puede transformarse en un factor de alto riesgo cuando sus niveles se elevan por sobre los límites recomendados. Especialistas advierten que mantener cifras adecuadas es clave para prevenir enfermedades cardiovasculares como infartos y accidentes cerebrovasculares (ACV), especialmente en personas con factores de riesgo como antecedentes familiares, sedentarismo, mala alimentación o enfermedades crónicas.
Conocer qué es el colesterol, cuáles son sus rangos saludables y cómo prevenir su aumento se vuelve fundamental para proteger la salud del corazón. Paula Espinoza, académica de la Escuela de Enfermería de la U, Andrés Bello, sede Concepción, explicó que el colesterol es una sustancia grasa producida principalmente por el hígado.

Es necesaria para la formación de hormonas, vitaminas (como la vitamina D) y las membranas celulares. Sin embargo, cuando se encuentra en exceso en la sangre, puede depositarse en las arterias y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Cómo funciona el colesterol
Hay dos tipos de colesterol, explicó la académica: el colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad), conocido como “colesterol malo”, que transporta el colesterol desde el hígado hacia los tejidos y que cuando sus niveles son elevados, puede acumularse en las paredes arteriales formando placas, lo que aumenta el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular, mientras que el colesterol HDL (lipoproteína de alta densidad), o “colesterol bueno”, cumple una función protectora: recoge el exceso de colesterol desde los tejidos y arterias, llevándolo de vuelta al hígado para su eliminación. Recordó que se consideran niveles adecuados: en HDL: sobre 40 mg/dL en hombres y 50 mg/dL en mujeres y LDL: idealmente menor a 100 mg/dL (según riesgo cardiovascular).
Los hábitos diarios más efectivos
La especialista recordó que los niveles recomendados para prevenir infartos y accidentes cerebrovasculares, se definen según los objetivos de LDL según el nivel de riesgo cardiovascular: Menor a 100 mg/dL: personas sanas sin factores de riesgo; Menor a 70 mg/dL: personas con diabetes u otros factores de alto riesgo y menor a 55 mg/dL: personas con enfermedad cardiovascular establecida. Agregó que “se recomienda realizar exámenes de sangre periódicos desde los 20 años, con frecuencia anual o según indicación profesional”. Para lograr esto, recomendó: mantener una alimentación saludable: rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y pescado; disminuir el consumo de frituras, carnes grasas y alimentos ultraprocesados; realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana (por ejemplo, caminata rápida 30 minutos, 5 días a la semana), además de evitar el consumo de tabaco y mantener un peso corporal saludable.
Las personas con mayor riesgo
Aunque todas las personas pueden beneficiarse del control del colesterol, Paula Espinoza sostuvo que se debe prestar especial atención a quienes presentan obesidad, diabetes, hipertensión arterial, tabaquismo, y antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz. “En Chile, el riesgo aumenta especialmente después de los 40 años, asociado a estilos de vida sedentarios y alimentación inadecuada”, dijo. La experta aclaró que, si después de 3 a 6 meses de cambios en el estilo de vida no se logran los niveles deseados de LDL, el médico tratante puede indicar tratamiento farmacológico (como estatinas), siempre bajo supervisión médica. “El uso de medicamentos se prioriza en personas con alto o muy alto riesgo cardiovascular, y siempre debe complementarse con hábitos saludables”, finalizó.





