El precio del cobre se encuentra en ascenso, acercándose a los US$5 la libra, un nivel no visto desde mayo de 2024. Sin embargo, este incremento no responde a un auge en la demanda global, sino a la incertidumbre generada por la posible imposición de aranceles por parte de Estados Unidos.
A finales de febrero de 2025, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que instruye al Departamento de Comercio a investigar las importaciones de cobre, lo que ha generado preocupación en el mercado y ha impulsado el precio del metal rojo.
«El alza del cobre en los últimos días está relacionada con el fuerte aumento en la demanda de EE.UU., impulsada por la anticipación de un posible arancel», explicó Carlos Smith, investigador del Centro de Investigación de Empresa y Sociedad (CIES) de la Universidad del Desarrollo (UDD). «Como resultado, esta mayor demanda, sumada a la imposibilidad de que la oferta crezca al mismo ritmo, ha generado el aumento en el precio del metal».
Los analistas de Citigroup también han elevado sus proyecciones, anticipando que el cobre podría alcanzar los US$10.000/t en marzo, impulsado por una demanda temporalmente más fuerte de importaciones de cobre en EE.UU. y restricciones en el suministro de concentrado y chatarra.
Para Chile, principal productor mundial de cobre, esta situación plantea tanto oportunidades como desafíos. Si bien en el corto plazo el aumento del precio beneficia al país, generando mayores ingresos para las empresas y el Estado, la posible imposición de aranceles podría tener un impacto negativo en el mediano y largo plazo.
«Vamos a tener un ajuste importante en el precio en algún momento, cuando haya más sobrestock», advirtió Smith. «Hoy, la producción está bastante ajustada, y por lo tanto, eso mantiene los precios arriba».
Juan Ignacio Guzmán, CEO de GEM Mining Consulting, coincide en que el efecto de los aranceles tenderá a disiparse, pero advierte que la competitividad global fuera de EE.UU. será clave para determinar el precio del cobre. Además, si la economía estadounidense se deteriora, el precio del commodity podría bajar, provocando una espiral de precios decreciente.
A pesar de la incertidumbre, los expertos coinciden en que el precio del cobre no caerá por debajo de los US$4 la libra. La demanda global, impulsada por la transición energética y el desarrollo de nuevas tecnologías, seguirá siendo un factor clave para el mercado del cobre en el futuro.
SOJ





