Por José Navarrete Oyarce,
Director Ingeniería en Administración de Empresas UNAB
El fallecimiento del empresario chileno-alemán Horst Paulmann, a los 89 años, deja sin duda un espacio gigantesco en el empresariado nacional, por lo que significaba para él ser aquel gran emprendedor y por su impactante legado, el que seguramente va a trascender por generaciones.
Se ha viralizado un video realizado por el creador de contenido Francois Puzet, donde le pide consejos a Paulmann para los emprendedores, a lo que responde: “No le tenga miedo al trabajo”. Esta frase, desde mi punto de vista, tiene una profundidad e importancia capital, sobre todo en una sociedad acostumbrada a la inmediatez y a la obtención de muchas cosas en forma fácil e instantánea.
La generación actual, que en ciertos aspectos puede ser percibida como más adelantada a la anterior, a la cual yo pertenezco, tiene el mérito de haber puesto en el debate temas complejos que lo posiciona como un grupo más abierto de mente, tolerante y con una mirada más integral de la vida. Sin embargo, es una generación con baja tolerancia a la frustración, que ha crecido y se ha educado con acceso a internet, redes sociales e inteligencia artificial, lo que de cierta manera ha hecho de sus vidas un poco menos problemáticas. Esto mismo decanta en el hecho que muchos de ellos vean el trabajo desde una perspectiva distinta, no como un elemento importante en su vida, sino como sólo uno más. Prueba de ello es un reciente estudio que indica que no quieren asumir cargos de responsabilidad en las empresas, a pesar del mayor estatus o ingresos que esto pueda tener.
De ahí que las palabras de Paulmann guardan especial relevancia. Pasar de tener un pequeño supermercado en Temuco, como Las Brisas, a construir el Costanera Center, un ícono del auge económico chileno, no es azaroso. Es, en palabras de Paulmann, “no tenerle miedo al trabajo” y, desde mi punto de vista, la prueba de que el trabajo duro sí da frutos.





