En colaboración con científicos alemanes a bordo del buque de investigación Sonne, se instaló una red de cinco sensores de alta precisión en el fondo marino de la Fosa de Atacama. Estos instrumentos, capaces de detectar los más mínimos movimientos del suelo oceánico, han revelado una acumulación de energía tectónica en la zona. Según los datos recopilados, existe una alta probabilidad de que ocurra un gran terremoto de magnitud 8,0 a 8,5 en un futuro cercano.
Un equipo de científicos de Concepción ha logrado un hito sin precedentes en la investigación de los terremotos: por primera vez, se han detectado deformaciones en el suelo oceánico de la Fosa de Atacama, una de las zonas sísmicas más activas del planeta. Este avance, resultado de la expedición IDOOS III liderada por el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), de Concepción nos acerca un paso más a comprender los mecanismos que desencadenan los grandes terremotos y tsunamis que azotan nuestras costas.
La expedición se desarrolló gracias a una invitación del explorador estadounidense Víctor Vescovo al Instituto Milenio de Oceanografía (IMO). Esta iniciativa surgió como una continuación del histórico hito alcanzado en 2018 por el equipo de investigadores chilenos, liderado por el Dr. Osvaldo Ulloa, quienes a bordo de la expedición Atacamex lograron alcanzar el punto más profundo de la Fosa de Atacama, a más de 8.000 metros de profundidad. Esta colaboración internacional permitió profundizar en el conocimiento de uno de los lugares más inhóspitos y menos explorados de nuestro planeta.
Explorando las profundidades
La Fosa de Atacama, ubicada frente a las costas chilenas, es una de las zonas más profundas del océano Pacífico, posee 8 mil metros de profundidad. En este lugar, la placa tectónica de Nazca se sumerge bajo la placa Sudamericana, generando una acumulación de energía que, liberada de forma abrupta, puede provocar terremotos de gran magnitud.
Gracias a una sofisticada red de sensores instalada en el fondo marino, los científicos han podido medir con precisión los movimientos de la corteza terrestre en esta región. Estos datos son fundamentales para comprender los procesos que ocurren en las profundidades y para identificar las zonas de mayor riesgo sísmico.
Un desafío tecnológico
La instalación y mantenimiento de los sensores en la Fosa de Atacama ha sido una tarea compleja y arriesgada. Los científicos han tenido que superar numerosos desafíos técnicos para operar a profundidades de hasta 8.000 metros, donde la presión es extrema y las temperaturas son cercanas a cero grados.
Los beneficios de este descubrimiento
Este avance científico tiene importantes implicaciones para Chile y el mundo:
- Mejor predicción de terremotos y tsunamis: Al comprender mejor los procesos que ocurren en la Fosa de Atacama, los científicos podrán desarrollar modelos más precisos para predecir la ocurrencia de grandes terremotos y tsunamis, lo que permitirá tomar medidas de prevención y mitigación de riesgos.
- Protección de las comunidades costeras: Los sistemas de alerta temprana para tsunamis se podrán mejorar, salvando vidas y reduciendo los daños materiales.
- Desarrollo de nuevas tecnologías: La investigación en la Fosa de Atacama está impulsando el desarrollo de nuevas tecnologías y herramientas para explorar las profundidades marinas, lo que tiene aplicaciones en diversos campos, como la exploración de recursos minerales y la investigación oceanográfica.
- Contribución a la ciencia global: Los resultados de esta investigación son de gran interés para la comunidad científica internacional, ya que aportan nuevos conocimientos sobre los procesos tectónicos y la dinámica de los océanos.
El futuro de la investigación
Este es solo el comienzo de una larga jornada. Los datos recopilados durante la expedición IDOOS III de Concepción serán analizados en profundidad durante los próximos años, lo que permitirá obtener una imagen más completa de los procesos que ocurren en la Fosa de Atacama.
Además, los científicos planean realizar nuevas expediciones para ampliar la red de sensores y recopilar más datos. A largo plazo, el objetivo es crear un sistema de monitoreo permanente de la actividad sísmica y tectónica en esta región, lo que permitirá una vigilancia más efectiva y una mejor preparación ante futuros eventos sísmicos.
Chile a la vanguardia de la ciencia
Este hito científico posiciona a Chile como un líder mundial en la investigación de los terremotos y los tsunamis. Al invertir en investigación y desarrollo, nuestro país está dando un paso importante hacia un futuro más seguro y resiliente.
En resumen, este descubrimiento representa un avance significativo en nuestra comprensión de los procesos geológicos que ocurren en las profundidades de la Tierra y nos acerca un paso más a la prevención de desastres naturales.
SOJ





