Skretting, líder mundial en alimentos para la acuicultura, se ha unido al Proyecto de Mejora Pesquera (FIP) de anchoveta y sardina en la Región del Biobío, Chile. Esta iniciativa, se extenderá hasta 2029, busca promover la sostenibilidad en la pesca de estas especies pelágicas, cruciales para la salmonicultura y los ecosistemas marinos.
El FIP es parte del plan Mejora Pesquera (PROME) y cuenta con el respaldo de organizaciones como WWF, Environmental Defense Fund, Foodcorp, INPESCA y pescadores artesanales de la región. Skretting, en línea con su compromiso con ingredientes marinos sostenibles y su estrategia para reducir la presión sobre las poblaciones de peces pelágicos, apoya activamente este proyecto que comenzó en abril 2024.
Según Paulette Darrouy, encargada de FIP de WWF, la participación de Skretting es fundamental. «No sólo trae beneficios directos en términos de sostenibilidad y responsabilidad, sino que también fortalece su posición estratégica en el mercado, mejora su relación con otros actores clave y contribuye a la salud y sostenibilidad de las pesquerías de las que depende».
La experta destaca que Skretting, como productor de alimento, depende de la disponibilidad y salud de las pesquerías de pequeños pelágicos. Al involucrarse en el FIP, la empresa asegura que estas pesquerías sean gestionadas de manera sostenible, garantizando así su propio suministro.
Juan Manuel Leiva, subgerente de Sostenibilidad de Skretting Chile, explica que «Creemos firmemente en que la acuicultura es la solución para alimentar a la creciente población mundial. Es así que trabajamos incansablemente en la sustentabilidad de todos nuestros procesos, lo que lógicamente incluye a nuestra cadena de suministro».
A pesar de la disminución constante del uso de ingredientes marinos en sus fórmulas, Skretting reconoce que la pesquería pelágica seguirá siendo fundamental para el futuro de la salmonicultura. «Este proyecto es una excelente oportunidad para apoyar la mejora de las prácticas pesqueras y tener así ecosistemas marinos más saludables. Nos sentimos muy orgullosos de ser parte de esta iniciativa que busca el cuidado responsable de una de las regiones ecológicamente más importantes del mundo».
Darrouy agrega que participar en el FIP aporta a las empresas beneficios como la promoción de la responsabilidad social y ambiental, el fortalecimiento de relaciones con actores clave del sector pesquero, el cumplimiento de normativas y certificaciones, y el acceso a innovaciones y buenas prácticas en la cadena de suministro.
El FIP se encuentra actualmente en fase de implementación y tiene como principales desafíos para este año ampliar la participación de empresas clave, mejorar el proceso de evaluación de stock, incrementar el rendimiento de la pesquería en relación con otras especies, y perfeccionar el marco de gestión y los procedimientos de control de la pesquería.
SOJ





