* El hidrógeno verde es uno de los vectores energéticos más valorados para los próximos años en todo el mundo y también en Argentina, dada su potencial capacidad como combustible para producir energía, movilizar vehículos y naves y sobre todo sustituir a los recursos fósiles con fecha de caducidad y responsables de las nocivas emisiones a la atmósfera. No obstante, hay otro color que se destaca y que en Argentina podría acompañar la transición y convertirse en fuente de ingresos por milenios.
Tanto se ha hablado del hidrógeno como fuente prometedora de energía, que tal vez pase por alto aclarar algunos conceptos. Los colores que ha adquirido no son reales, no es que se presenta el hidrógeno de color verde para extracción, así como sucede con el petróleo o el litio. Este elemento químico que se presenta en la naturaleza es muy abundante, pero siempre se halla en compañía de otros átomos, tal como sucede con el agua, donde los átomos de hidrógeno están ligados al oxígeno para crear el líquido elemento. Es por ello que para obtener hidrógeno debe someterse a un procedimiento tecnológico capaz de separar el hidrógeno del oxígeno a través de electricidad, con una metodología denominada: electrólisis. En tanto se utilicen energías renovables para esta discriminación, se dirá que se ha conseguido hidrógeno verde.
Exportar hacia Brasil y Chile
Argentina viene un poco atrás con los proyectos de este tipo de energía, que es de las más limpias para el medio ambiente y está acompañada de otras energías renovables como la fotovoltaica o la eólica. Sin embargo, como país conocido por ser productor de petróleo y de gas natural, emerge otra posibilidad para conseguir hidrógeno, y es el que se le ha dado el color azul. El vecino país viene invirtiendo todo su esfuerzo en potenciar su fuente petrolera por excelencia, es decir, Vaca Muerta con unos resultados muy prometedores, y se ha dado en reforzar la cadena de transporte del gas natural proveniente de la cuenca neuquina para dejar de importar a Bolivia y abastecer a la población interna, con miras a exportar hacia Brasil y Chile. Pero el potencial del gas ha elevado las oportunidades para el hidrógeno azul en el país, teniendo en cuenta la gran cantidad de pozos gasíferos que se encuentran sobre todo en la Patagonia Argentina, más precisamente, en Tierra del Fuego.
Se han visto ya las obras que se están desarrollando en una plataforma marítima a kilómetros de la costa de la Isla de Río Grande, y la empresa TotalEnergies ya está participando activamente en la estrategia liderada por el gobierno provincial denominada: Plan Estratégico para impulsar la producción de hidrógeno azul. Por lo tanto, Argentina tiene una fuente incalculable de producción de hidrógeno azul a partir del gas natural, y limpia. A pesar de que su origen proviene de un recurso fósil y contaminante, el procedimiento se basa en almacenar el carbono que normalmente terminaría en la atmósfera, para devolverlo al subsuelo.
El hidrógeno azul en Argentina
La Conferencia Climática COP 26 destacó a Argentina como actor clave para la transición energética. El país cuenta con los recursos naturales, la capacidad técnica y la mano de obra calificada para comenzar a hacer historia con esta energía. El sur, conocido por sus paisajes naturales y sus fuertes vientos, es un espacio propicio para la instalación de generadores de energía que, con aportes del Gobierno e inversiones privada, puedan facilitar el desarrollo y despegue de esta energía renovable y limpia para diversificar el mix de la nación, y ser un polo estratégico de exportación hacia el mundo. (Fuente: Iceland Travel Guide).





