Investigadores del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Quilamapu y del Instituto de Tecnología de Georgia (Georgia Tech) han unido esfuerzos para desarrollar soluciones sostenibles a uno de los mayores desafíos de la agricultura moderna: la dependencia de fertilizantes nitrogenados sintéticos.
A través de un proyecto de coproducción de conocimientos, ambas instituciones buscan aprovechar el potencial de los microorganismos del suelo para fijar el nitrógeno atmosférico y reducir así el uso de fertilizantes químicos. Esta iniciativa, que cuenta también con la participación del Instituto Politécnico de Worcester, busca generar alternativas más amigables con el medio ambiente y económicamente viables para los pequeños y medianos agricultores.
Lo anterior está inserto en el proyecto “Coproducción de conocimientos, biotecnologías y prácticas para mejorar la fijación biológica de nitrógeno para la agricultura sostenible”, la iniciativa permite la concurrencia de expertos de la casa de estudios norteamericana de visita en el INIA Quilamapu de Ñuble.
Cooperación Internacional
Un equipo de investigadores de Georgia Tech visitó las instalaciones de INIA Quilamapu en Ñuble para conocer de cerca el trabajo que se realiza en el área de la biotecnología agrícola. Los visitantes recorrieron el Banco de Recursos Genéticos Microbianos y el Centro Nacional de Bioinsumos, tras lo cual se manifestaron impresionados por la avanzada investigación que se lleva a cabo en Chile.
«Este proyecto tiene como objetivo desarrollar herramientas conjuntas para mejorar la fertilización nitrogenada, a través de microorganismos presentes en el suelo», explicó Paz Millas, subdirectora regional de I+D de INIA Quilamapu. «Es fundamental alejarnos del uso de componentes químicos y buscar alternativas más sostenibles».
Beneficios para los agricultores y el medio ambiente
La búsqueda de soluciones naturales para la fertilización nitrogenada no solo beneficia al medio ambiente, sino que también puede traer importantes ventajas económicas para los agricultores. Al reducir la dependencia de fertilizantes químicos, los productores pueden disminuir sus costos de producción y mejorar la calidad de sus suelos a largo plazo.
«La visita a INIA nos ha permitido conocer de primera mano las necesidades de los agricultores chilenos y las soluciones que están desarrollando», señaló Lily Cheung, profesora de Georgia Tech y líder del proyecto. «Estamos convencidos de que esta colaboración nos permitirá desarrollar herramientas innovadoras para una agricultura más sostenible.»
Un enfoque multidisciplinario
La colaboración entre INIA, Georgia Tech y otras instituciones académicas es clave para abordar la complejidad de este desafío. Al combinar conocimientos en microbiología, biotecnología, agronomía y ciencias sociales, los investigadores buscan desarrollar soluciones integrales que se adapten a las necesidades de los diferentes agroecosistemas.
«La colaboración de nuestro equipo con el INIA y los investigadores de la U. de Chile, permite abarcar distintas alternativas y miradas para otorgar una solución transdisciplinaria», afirmó William San Martín, profesor del Instituto Politécnico de Worcester.
Un futuro prometedor
Los resultados de esta investigación tienen el potencial de transformar la agricultura en Chile y en otros países de la región. Al desarrollar fertilizantes biológicos más eficientes y accesibles, se puede contribuir a una producción agrícola más sostenible y a la conservación de los recursos naturales.





