¿Existe la Depresión Posparto Masculina?  

La llegada de un nuevo hijo es una de las experiencias más transformadoras y exigentes en la vida de cualquier persona. Mientras que la sociedad ha avanzado en la comprensión y tratamiento de la depresión posparto en mujeres, la realidad de los hombres en esta situación sigue siendo ampliamente ignorada y malinterpretada. La tendencia de etiquetar la depresión que los hombres pueden experimentar tras el nacimiento de un hijo como “depresión posparto masculina” no sólo es inexacta, sino que perpetúa una invisibilización que necesitamos urgentemente abordar.

Hablar de “depresión posparto” en hombres es un error conceptual ya que el padre no atraviesa un fenómeno neurohormonal, que implica el parto, y que transforma la experiencia e identidad de la mujer, quien puede experimentar efectivamente una depresión post parto. Al redefinir esta condición como “depresión paterna”, reconocemos que los hombres también pueden verse profundamente afectados por la transición a la paternidad, pero desde una perspectiva diferente a la experiencia de las mujeres y que también incluye cambios emocionales y sociales. 

Estudios recientes revelan que aproximadamente uno de cada diez padres experimenta síntomas de depresión en el período perinatal, con pick de hasta un 50% cuando la madre también sufre de depresión. Estos datos son alarmantes, considerando que la depresión paterna no solo afecta la salud mental de los hombres, sino que también tiene un impacto significativo en el desarrollo emocional y conductual de sus hijos. La interacción entre padre e hijo durante los primeros años de vida es crucial para el desarrollo saludable del niño, y la depresión puede dificultar estas interacciones, lo que puede tener consecuencias a largo plazo.

La depresión paterna puede manifestarse de manera distinta a la de las mujeres. Mientras que las mujeres suelen experimentar tristeza profunda, llanto y pérdida de placer en actividades que antes la generaba, los hombres a menudo muestran irritabilidad, aislamiento, conductas de riesgo y aumento del consumo de alcohol. Esta diferencia en la manifestación de los síntomas no solo dificulta el diagnóstico, sino que también perpetúa el estigma asociado a la salud mental masculina. La presión social que dicta que los hombres deben ser fuertes y no mostrar vulnerabilidad añade una barrera adicional para que los hombres busquen ayuda.

Entre los factores de riesgo más destacados se encuentran la presión social para cumplir con los roles de proveedor y protector, la falta de sueño, los problemas financieros, y las tensiones en la relación de pareja. Además, la depresión en la madre es un factor de riesgo significativo para la depresión en el padre, creando un ambiente aún más desafiante para la familia. La falta de conciencia y apoyo específico para los hombres en este contexto agrava el problema y aumenta la probabilidad de que estos hombres sufran en silencio. 

Es crucial que tanto los profesionales de la salud como la sociedad en general reconozcan la importancia de la depresión paterna. Necesitamos desarrollar herramientas de diagnóstico específicas que reflejen los síntomas y las experiencias de los hombres, y promover programas de apoyo que incluyan la participación activa de los padres en el cuidado perinatal y postnatal. Se torna entonces fundamental incluir en los controles prenatales y post al padre, aplicando instrumentos de pesquisa que puedan facilitar un diagnóstico precoz y detectar además factores de riesgo. La psicoterapia individual y de pareja, así como los grupos de apoyo para padres, son intervenciones efectivas que pueden ayudar a los hombres a navegar por los desafíos emocionales de la paternidad.

Redefinir la depresión postparto en hombres como “depresión paterna” no es solo una cuestión de terminología, sino un paso necesario hacia la comprensión y el apoyo adecuado para los padres. Al reconocer y validar las experiencias de los hombres, podemos romper el tabú que rodea la salud mental masculina y proporcionar el apoyo necesario para que los padres y sus familias prosperen en esta nueva etapa de la vida. La paternidad puede ser un viaje emocionante y también complejo y desafiante que merece reconocimiento y apoyo adecuado para madres y padres. Al hablar abiertamente sobre la depresión paterna, damos un paso importante hacia una mayor equidad y bienestar en nuestras familias y sociedades.

* Psicóloga clínica Yanira Madariaga Baeza, académica carrera de Obstetricia, UNAB Viña del Mar.