Cómo mantener frescos los limones hasta por seis meses

Los limones son un ingrediente versátil y esencial para la salud y para muchas cocinas, pero a menudo se echan a perder antes de poder usarlos todos. Las técnicas de almacenamiento adecuadas pueden prolongar significativamente su frescura, asegurando que siempre se tenga a mano un limón picante cuando se necesite. La refrigeración es una de las formas más efectivas de mantener los limones frescos por más tiempo. Se colocan los limones enteros en el cajón para verduras del refrigerador. 

El cajón mantiene el nivel de humedad ideal, evitando que los limones se sequen. Si se opta por no utilizar el cajón para verduras, se pueden guardar en una bolsa de plástico sellada. La bolsa retiene la humedad y protege los limones del aire seco del refrigerador. Congelarlos permite mantenerlos frescos hasta por un mes. Eso sí, no hay que almacenarlos cerca de frutas productoras de etileno como manzanas y plátanos, ya que el etileno puede acelerar la maduración y el deterioro.

Otra alternativa es sumergir los limones en agua. Es más bien un truco, pero menos conocido. Aunque es extremadamente eficaz para prolongar su frescura. Se ubican los limones en un recipiente grande o en un frasco de vidrio lleno con agua fría, hasta que estén completamente sumergidos. Se sella el frasco con una tapa o una bolsa transparente y se refrigera. El agua forma una barrera y evita que los limones pierdan humedad y se arruguen. Para garantizar la frescura, hay que cambiar el agua cada pocos días. Este truco puede ayudar a mantenerlos jugosos y frescos hasta por tres meses.

También se pueden congelar en rodajas o jugo. Se comienza por lavar bien los limones. Luego cortarlos en rodajas o gajos, o exprimirlos si se desea. Es bueno ubicar las rodajas de limón en una bandeja para hornear, forrada con papel pergamino, y congelarlas enseguida hasta que estén firmes. Una vez congeladas, guardar las rebanadas en una bolsa para congelador con cierre o en un recipiente hermético. Para el jugo de limón, verter en cubeteras y congelar. Una vez que los cubitos de jugo se hayan solidificado, hay que transferirlos a una bolsa para congelador. Los limones y el jugo de limón congelados se pueden almacenar hasta por seis meses, brindando un sabor a limón fresco cuando se precise.