En medicina, encontrar el origen de una enfermedad es fundamental para su remediación. En la ley que propone la Reforma Previsional ocurriría lo mismo, si se supiera quienes integraron el equipo que redactó tal propuesta, porque -estamos claros- nuestros “neuronalmente depilados” parlamentarios no tienen la capacidad para construir este imperio monopólico de Seguros de Rentas Vitalicias. Además, porque es mucho trabajo.
Fíjese usted que, contra esta ley, debiera operar la garantía del numeral 26° del artículo 19° de la Constitución, así como el artículo 9° del Código Civil que señala; “La ley puede sólo disponer para lo futuro, y no tendrá jamás efecto retroactivo”, lo que impediría que esta ley fuera aplicable a quienes ingresaron al Sistema en las condiciones del marco jurídico del D.L. 3.500 y, resulta ostensible que el “manazo” eficiente que se pretende legalizar, requiere de la supresión de la modalidad de Retiro Programado, lo que implica una retroactividad.
¿Cómo lo van a hacer nuestros representantes para esquivar tal controversia? Porque además hay una tercera; el numeral 22° del artículo 19° de la Constitución que prescribe “la no discriminación arbitraria en el trato que deben dar el Estado y sus organismos en materia económica”, al resultar demasiado visible que se está legislando una Ley monopólica en favor de estas empresas de Seguros.
¡Ah! se me olvidaba señalar que el artículo 71° y 72° de la Reforma Previsional del Gobierno, propone la extinción de los Corredores de estos seguros, con una exorbitante y estupenda “economía de costos” para estas empresas. ¿Se fija? Es una redacción demasiado acuciosa para provenir de nuestros parlamentarios. Para más remate -y todavía sin probar una colusión- las Rentas Vitalicias son de montos inferiores a las del Retiro Programado. No es una opinión mía. Así lo informa la Superintendencia de Pensiones en el Diario Financiero del 13 de enero de 2022. Así es que, si cree que juntando más platita se puede salvar, ya le están avisando que no va a ser así. Y para quienes creen que esto es “problema de viejos”, bueno es avisarles que la Reforma les va a aumentar a 10,5% su “colaboración” mensual, para financiar una capacidad de gasto -vía pensión- que será calculada por un oligopolio de Compañías de Seguros de Rentas Vitalicias.
Keynes llama “eficacia marginal del capital”, al rendimiento esperado de cada nueva unidad de capital que mes a mes los ahorrantes entregan al Sistema y que, el mismo autor señala, “nunca tiene que caer por debajo del tipo corriente de interés de las obligaciones para que dicha inversión merezca la pena.” Las personas ya no preguntan por el monto del sueldo, sino por la plata “a la mano”, asumiendo desde ya que son objeto del escamoteo legal de una parte de su trabajo. No son economistas, pero el crónico anuncio de “resultados negativos” de las AFP, confirma tal sospecha.
Bajo la bruma de la sospecha, crece la Incertidumbre… y la sensación de miedo que ocasiona agresiones y dentelladas entre unos y otros, hasta casi el canibalismo socioeconómico. Así estamos. Tratando de salvarse solos… de una agresión concertada. La aprobación de esta Ley de Reforma Previsional marca un punto de no retorno en las posibilidades de desarrollo económico porque, si las conciencias parlamentarias están siguiendo el mismo derrotero que produjo la Ley de Pesca o el financiamiento ilegal de la política, por las magnitudes de las cifras en juego, es el país quien está en grave riesgo.
* Por Jorge Retamal Villegas





