La inclusión educativa de niños neurodivergentes en Chile ha cautivado la atención de las instituciones educativas en las últimas décadas. Aunque se ha generado más conocimiento, visibilización y concientización sobre la experiencia educativa de estos estudiantes, aún queda mucho por hacer para garantizar que somos un país realmente inclusivo. Para avanzar en ello, es fundamental proporcionar orientación tanto para padres como para profesores, ayudándolos a reconocer los síntomas, comprender la neurodiversidad y a desarrollar estrategias efectivas de apoyo. Si bien el camino es largo, con un enfoque colaborativo y un compromiso continuo, es posible avanzar hacia una educación más inclusiva y equitativa para todos los niños neurodivergentes en el país, comprendiendo además que todos y cada uno de nosotros somos diferentes.
La implementación de políticas con una intención inclusiva, como el Decreto 170 y Decreto 83, ha sido un avance significativo, pero aún enfrenta desafíos en cuanto a su comprensión y aplicación efectiva en el contexto educativo, diferenciando, por ejemplo, los conceptos integración de inclusión, logrando amalgamar las estrategias, pero comprendiendo la carga epistemológica de cada uno.
La formación docente es crucial para abordar estas necesidades, pero debe ser más amplia y transversal, integrando no solo a los docentes de educación diferencial, sino también a aquellos de otras disciplinas como educación parvularia, básica y media, incorporando además a otros profesionales presentes en el contexto educativo de hoy, como psicólogos, fonoaudiólogos, entre otros.
Es esencial promover la comprensión de la diversidad y la inclusión como derechos inherentes a la humanidad, trascendiendo la mera integración hacia prácticas colaborativas y cohesivas en el aula. Junto con lo anterior, el desafío de las universidades de formar docentes idóneos en la enseñanza de niños y adolescentes con neurodivergencia es considerable. Por ejemplo, la comprensión renovada del autismo como un espectro y no como una condición homogénea requiere una formación más amplia y profunda en neurodesarrollo y necesidades comunicacionales. Además, es necesario romper estereotipos y mitos sobre el autismo, reconociendo la diversidad de experiencias y necesidades dentro de esta comunidad.
Los padres y apoderados juegan un papel crucial en el apoyo al aprendizaje de sus hijos neurodivergentes. Es fundamental proporcionarles información precisa y herramientas prácticas para comprender y apoyar las necesidades únicas de sus hijos. Las escuelas para padres pueden ser una estrategia efectiva para brindar este apoyo, fomentando el intercambio de experiencias y estrategias entre las familias.
Asimismo, es importante reconocer que la inclusión va más allá del ámbito educativo, requiriendo un compromiso social y cultural con la diversidad y la equidad. Es preciso considerar que, aunque se han logrado avances en la inclusión educativa de niños neurodivergentes en Chile, aún queda mucho por hacer para garantizar una educación verdaderamente inclusiva y equitativa. Esto requiere un compromiso continuo de las instituciones educativas, los docentes, los padres y la sociedad en su conjunto para superar barreras y promover la plena participación de todos los niños en el proceso educativo.
* Doctor Emilio Sagredo Lillo, académico de Facultad de Educación Universidad San Sebastián
* * La neurodivergencia es un término general para referirse a las personas que viven con autismo principalmente, pero también abarca dislexia, dispraxia, déficit atencional con hiperactividad (TDAH), u otras condiciones que les llevan a navegar procesos cognitivos y emocionales de manera distinta a la norma.





