Cambio de hora: No improvise con sus medicamentos

Cada vez que cambiamos la hora aparece una duda entre quienes utilizan medicamentos diariamente: ¿debo mantener la hora que marca el reloj o respetar exactamente el intervalo que tenía antes? La pregunta es válida, especialmente para quienes han construido durante meses o años una rutina en torno a sus tratamientos.

Para la gran mayoría de los medicamentos, una diferencia puntual de una hora no representa un problema importante. En general, no modifica significativamente su eficacia o seguridad, por lo que las personas pueden adoptar el nuevo horario y continuar con su rutina habitual. Si alguien toma todos los días un medicamento a las 8:00, normalmente podrá seguir haciéndolo a las 8:00 después del cambio. Por eso, más que intentar calcular cómo adelantar o retrasar progresivamente cada dosis, lo fundamental es mantener la regularidad. El cambio de hora no debe transformarse en una razón para suspender un medicamento, duplicar una dosis o modificar un tratamiento por cuenta propia.

Sin embargo, tampoco podemos afirmar que todos los medicamentos funcionan de la misma manera. Existen tratamientos en los que debemos ser más cuidadosos con los horarios, especialmente aquellos con un margen terapéutico estrecho o en los que mantener concentraciones relativamente constantes en el organismo resulta importante. Esto puede ocurrir con algunos anticonvulsivantes, inmunosupresores, ciertos antiarrítmicos y determinados tratamientos hormonales. También debemos prestar especial atención a la insulina, cuya administración necesita coordinarse con la alimentación y con el esquema establecido para cada paciente.

Algo similar ocurre con medicamentos que requieren intervalos especialmente estrictos o cuya administración está relacionada con las comidas, el sueño u otras terapias. En estos casos, más que alarmarse por una hora de diferencia, debemos evitar cambios mayores o improvisaciones. Si existe alguna duda sobre cómo realizar el ajuste, lo adecuado es consultar al médico tratante o al químico farmacéutico. Quizás el cambio de hora también sea una buena oportunidad para recordar algo más amplio. Un tratamiento no depende solamente del medicamento indicado, sino también de utilizarlo correctamente. La regularidad, el respeto por las dosis y la adherencia son parte fundamental de su efectividad.

Por eso, este fin de semana no necesitamos mirar el reloj con temor. Para la mayoría de los tratamientos bastará con adoptar el nuevo horario y continuar con normalidad. Y para aquellos que requieren mayor precisión, la recomendación sigue siendo sencilla: consultar antes de modificar. Una hora de diferencia rara vez será más riesgosa que improvisar con nuestros medicamentos.

*  Francisco Álvarez, académico de Química y Farmacia, Universidad Andrés Bello