De Boris Pastén
Director de Negocios Internacionales UNAB
El precio internacional del trigo volvió a su nivel más alto en dos años y una de las razones está nuevamente en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Aunque Chile no dependa directamente del trigo de ambos países, más de la mitad de la demanda interna de trigo harinero debe cubrirse con importaciones. Una menor disponibilidad mundial puede, por tanto, elevar el precio que enfrentamos al comprar a otros proveedores.
Ya ocurrió en 2022. El aumento internacional del trigo coincidió con una elevada inflación y mayores costos de producción. Apenas dos meses después de iniciada la invasión, se estimaba que el kilo de pan había aumentado cerca de $500 en Chile. No todo respondió al trigo, pero la experiencia demostró cómo un shock externo puede llegar rápidamente al bolsillo.
Hoy sería apresurado anticipar el mismo escenario. El efecto dependerá de cuánto persista el alza, del tipo de cambio y de otros costos. Sin embargo, la lección permanece: Chile puede diversificar sus proveedores, pero no aislarse del precio mundial. Cuatro años después, el trigo vuelve a recordarnos que un conflicto lejano puede terminar llegando a nuestra mesa.





