La Comisión de Hacienda del Senado aprobó y despachó a la Sala de la Cámara Alta el proyecto de mega reforma tributaria presentado por el Gobierno. La votación se zanjó con una mayoría de tres votos a favor y dos en contra. Parte de las reacciones se centraron en las tensiones con la bancada del PPD (partido de oposición), que se desató tras el intento del Ejecutivo de reducir el impuesto a las empresas al 22%. La bancada acusó un quiebre en los compromisos previamente pactados para el trámite legislativo, incluso acusando al ministro de Hacienda de «actuar de mala fe». Pero el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, desestimó las acusaciones de «secretismo». Argumentó que la propuesta tributaria del Gobierno ya había sido difundida por la prensa escrita días antes de reunirse con los parlamentarios. “El tema del 22% de hecho estuvo en la prensa, días antes de juntarme yo con los senadores del PPD; así que nunca fue un misterio, nunca fue tema».
A este escenario se sumó una advertencia de desmarque del senador Pedro Araya (PPD), quien condicionó su respaldo al proyecto a cambio de una reducción en el impuesto específico a los combustibles. “No estoy disponible a volver a apoyar un acuerdo que el Gobierno, porque lo pillamos en la trampa, quiere revivir. En consecuencia, el jefe de la billetera pública cerró de forma definitiva cualquier espacio de negociación en esta materia: “Nunca ha estado sobre la mesa. La responsabilidad fiscal está por sobre cualquier pequeño arreglo o que alguien quiera una cosa. Esto no es algo poco serio, y por lo tanto el tema fiscal no es transable; nunca lo va a ser”. Pese a la distancia de los senadores del PPD y la advertencia de la oposición de izquierda de recurrir al Tribunal Constitucional, el secretario de Estado defendió la necesidad de acelerar la tramitación del proyecto en el Congreso. “La cosa va más bien por el progreso de Chile, el desarrollo, y aprobemos este proyecto lo antes posible”, manifestó.





