Esta decisión responde a la vigencia de la normativa de emisiones Euro 6c y al agotamiento del stock preinscrito antes de enero de este año, reduciendo la oferta de la firma japonesa en el país a sólo ocho modelos tras la eliminación de estos pilares de volumen. La industria automotriz nacional enfrenta una transformación por estándares ambientales más estrictos. La salida de estos vehículos no implica solamente un cambio en el listado de precios, sino la desaparición de productos que dominaban sus respectivas categorías en términos de preferencias y ventas masivas.
La baja más sensible para la marca es la del Baleno. El hatchback de segmento B se había consolidado como la opción predilecta de las familias chilenas por su equilibrio entre habitabilidad y costo de mantenimiento. Su salida resulta paradójica, dado el éxito arrollador que registró hasta el último minuto: El año pasado, fue el automóvil de pasajeros más vendido en Chile, con 5.837 unidades comercializadas, según consignó Rutamotor. Asimismo, el S-Presso, conocido popularmente por su diseño de «SUV pequeño», deja de comercializarse. Desde su introducción en 2020, este modelo importado desde India se convirtió en una herramienta clave para la movilidad urbana y el trabajo en aplicaciones de transporte gracias a su eficiencia.
En lo que respecta al Grand Vitara, su salida parece ser menos un tema normativo y más una decisión de posicionamiento estratégico. El SUV microhíbrido (MHEV), que apenas llevaba tres temporadas en el mercado, cede su lugar para evitar solapamientos con las nuevas apuestas de la marca, como el Across. Con este ajuste masivo, Suzuki inicia una nueva etapa en Chile. La llegada del eVitara, su primer SUV 100% eléctrico, marca el norte de una oferta que ahora se concentra en modelos como el Swift, Fronx y Celerio, adaptándose a las exigencias de la Ley de Eficiencia Energética y los nuevos estándares de consumo.





