Tras años de rigurosa investigación científica, un equipo de la Universidad de Concepción (UdeC) ha posicionado a Chile en la vanguardia de la acuicultura global. Los investigadores lograron lo que parecía casi imposible: consolidar el primer plantel reproductor de bacalao de profundidad (Dissostichus eleginoides) en cautiverio, un recurso premium altamente codiciado en los mercados internacionales y conocido en el mundo culinario como el «oro blanco del mar».
El éxito del proyecto, liderado por el Laboratorio de Piscicultura y Patología Acuática de la UdeC, radica en haber domesticado una especie que habita de forma exclusiva en las gélidas e inhóspitas aguas subantárticas, a profundidades que oscilan entre los 50 y los 3.800 metros.
«Lo que tenemos hoy es un capital biológico invaluable: un stock de bacalaos vivos, estables y sanos, que se alimentan, crecen y maduran sexualmente en tierra», destaca con orgullo el Dr. Ariel Valenzuela Saldías, director de la iniciativa y académico del Departamento de Oceanografía.
Desafiando a la ciencia: Supervivencia total a 6 grados
Los ejemplares, capturados a más de 1.200 metros de profundidad en las cercanías de la Isla Santa María, rompieron todos los pronósticos de adaptación al ser trasladados a los estanques de la Estación de Biología Marina de Dichato.
Los hitos tecnológicos y biológicos de este logro son contundentes:
- Supervivencia del 100%: El equipo logró mitigar por completo el estrés de la descompresión y el cambio de hábitat.
- Crecimiento récord: Los peces muestran tasas de desarrollo que superan en más de un 20% lo descrito en la literatura científica mundial. Sorprendentemente, a temperaturas extremas de entre 4°C y 6°C —donde el metabolismo suele ralentizarse— su crecimiento ha sido incluso superior al del salmón.
- Madurez en camino: Mediante ecografías, biopsias y perfiles hormonales, se constató un avance progresivo hacia la madurez reproductiva. Los científicos ya anticipan el primer desove histórico en cautiverio para la próxima primavera.
Un gigante comercial con marca propia: El Chilean Seabass
Este avance científico no es solo un logro académico, sino una oportunidad económica estratégica. A diferencia del bacalao del norte, la especie chilena posee una calidad gastronómica superior debido a sus altos niveles de omega 3 y omega 6. En el mercado internacional se cotiza bajo una marca propia muy prestigiosa: el «Chilean Seabass», cuyo valor ronda los 40 a 45 dólares por kilo.
La urgencia de su cultivo responde a una realidad crítica: debido a la sobreexplotación, la pesquería nacional pasó de extraer 35.000 toneladas a mediados de los noventa a solo 5.000 en la actualidad. Con una oferta extractiva severamente limitada para proteger el recurso y una demanda mundial en alza, el cultivo controlado surge como la única vía sustentable.
El dilema del financiamiento: Una carrera contra el reloj
A pesar del éxito rotundo y de contar con un «paquete tecnológico» ya validado, el proyecto —que concluyó su etapa Fondef en mayo— enfrenta el fantasma de la discontinuidad por falta de recursos financieros inmediatos.
Desarrollar una nueva industria acuícola desde cero suele requerir un horizonte de dos décadas. Sin embargo, el conocimiento acumulado por la UdeC permite acortar esos tiempos de manera drástica. El desafío ahora está en manos del financiamiento —público o privado— para evitar que este valioso capital científico y biológico se pierda en el tintero.
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