La Junta Nacional falangista congregó a las principales figuras del oficialismo e inició una profunda renovación de sus estructuras internas. El diputado Jaime Mulet protagonizó el momento emotivo con un clamor de la militancia: «¡Que vuelva!».
La Democracia Cristiana (DC) ha iniciado formalmente un nuevo ciclo político. Este fin de semana, en su histórica sede nacional, la falange celebró una nueva edición de su Junta Nacional, la máxima instancia de decisión partidaria. Con la presencia de más de 300 dirigentes de todo el país, la jornada estuvo marcada por una profunda reestructuración interna, homenajes cargados de emotividad y una declaración de intenciones clara frente al escenario nacional.
El hito central de la cita fue la ratificación del diputado por Concepción, Álvaro Ortiz Vera, como el nuevo presidente de la colectividad. Ortiz asume el control del partido en un momento clave de reconfiguración del mapa político chileno.
Un puente hacia el oficialismo y un reencuentro nostálgico
El cónclave demócrata cristiano sirvió también como un termómetro de las alianzas de la oposición. Hasta la sede de la DC llegaron las máximas directrices del bloque oficialista: Paulina Vodanovic (PS), Lautaro Carmona (PC) y Constanza Martínez (Frente Amplio), evidenciando los puentes que la falange busca mantener con la centroizquierda.
Sin embargo, el momento que rompió la formalidad de la tarde lo protagonizó el diputado Jaime Mulet (FRVS). Al ingresar al salón, el parlamentario fue recibido con una ovación cerrada y gritos de «¡que vuelva, que vuelva!» por parte de la militancia, en un claro guiño a su pasado en las filas democratacristianas y abriendo la puerta a un eventual retorno.

La postura frente al Gobierno
En su primer discurso oficial como timonel, Álvaro Ortiz fijó la postura del partido ante la administración de la derecha en La Moneda, marcando distancia tanto del oficialismo como de los sectores más duros de la oposición:
«Lo decimos con claridad y sin ambigüedad: somos oposición al gobierno del presidente José Antonio Kast. Pero nuestra oposición no es la del bloqueo ni la de la trinchera. Es la oposición que fiscaliza con honestidad, que propone alternativas reales y que nunca le cierra la puerta al diálogo cuando está en juego el bienestar de la gente».
Ortiz añadió que el gran desafío de la DC será:
«construir una alternativa que ofrezca un camino donde recuperemos la tranquilidad en la vida cotidiana y donde el valor de lo humano no se extravíe».
Más allá de los discursos, la Junta Nacional activó un proceso de renovación clave para el futuro del partido. Durante la jornada se oficializó la salida de Sebastián Llantén, Óscar Osorio y Héctor Ruiz del Tribunal Supremo, dando paso a una votación secreta en urna para definir a 18 nuevos integrantes del Consejo Nacional —el corazón político de la DC entre juntas— y la renovación parcial del propio tribunal.
La mística partidaria también tuvo su espacio a través de dos sentidos homenajes:
- Uno dedicado a Rodolfo Seguel Molina, histórico líder sindical de los años 80 y exparlamentario de la colectividad.
- Otro, marcado por el respeto y la solemnidad, para María Ignacia González, concejala democratacristiana de Villa Alegre que actualmente se encuentra desaparecida.
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