La economía chilena no logra salir del letargo en lo que va de 2026 y las señales de estancamiento comienzan a tornarse estructurales. Esta mañana, el Banco Central entregó un diagnóstico crudo para el aparato productivo del país: el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) registró una caída del 1,2% durante el mes de abril en comparación con el mismo período del año anterior.
La cifra no solo se consolidó como el peor registro de actividad en los últimos tres años, sino que duplicó el pesimismo de los analistas y el mercado, cuyas proyecciones más conservadoras apostaban por un retroceso moderado del 0,6%.
El desplome minero: El origen del freno
Al momento de buscar las causas de este freno en seco, los ojos se posan sobre el principal motor exportador del país. A través de su comunicado oficial, el instituto emisor fue categórico al señalar que «el resultado del Imacec se explicó por la caída de la minería».
Las faenas mineras sufrieron un duro revés al hundirse un 11,8% en doce meses. Este violento retroceso del sector terminó por arrastrar los tímidos márgenes de resiliencia que mostraban otros rubros de la economía nacional.
Cuatro meses en rojo: Una racha que evoca a la pandemia
Con el Imacec de abril sobre la mesa, el panorama para el primer cuatrimestre del año confirma un escenario de recesión técnica en la práctica. Tras la caída del Producto Interno Bruto (PIB) en un 0,5% durante el primer trimestre, abril llega a profundizar una racha donde todos los indicadores mensuales de este 2026 se han teñido de rojo.
Una secuencia de cuatro meses consecutivos de contracción económica es un fenómeno que la economía chilena no experimentaba desde el año 2020, bajo el inicio de la crisis sanitaria y los confinamientos globales provocados por el covid-19.
Sin embargo, los expertos matizan la comparación histórica: si bien la persistencia del freno actual preocupa por su resistencia a los estímulos, los desplomes del Imacec registrados durante la pandemia fueron considerablemente más agudos y violentos que el goteo a la baja que se observa en la actualidad. La gran interrogante para el segundo semestre es cuánto margen de maniobra le queda al mercado para revertir una tendencia que parece congelada.
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