Lo que comenzó como una anomalía en febrero se ha transformado en una preocupación latente para las costas de la Región del Biobío. Durante las primeras semanas del año, las tripulaciones regresaban a puerto con una doble certeza incómoda: el jurel no solo escaseaba en las zonas de pesca habituales, sino que los pocos ejemplares capturados eran visiblemente más pequeños de lo normal.
Las cifras actuales reflejan la gravedad del problema. A la fecha, el sector apenas ha alcanzado el 28% de su cuota anual, un desplome drástico si se considera que en un año normal las capturas ya deberían bordear el 60%.
Ante este escenario, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) activó un plan de monitoreo urgente para evaluar el impacto en toda la cadena productiva, desde la pesca industrial y artesanal hasta las plantas de proceso. Las principales hipótesis apuntan a factores oceanográficos derivados del fenómeno de El Niño, como el leve aumento en la temperatura del agua, lo que habría provocado un desplazamiento inusual de los cardúmenes.
«Sabemos que este tipo de fenómenos responde a múltiples factores. Entre ellos, las variaciones oceanográficas y los efectos asociados al fenómeno de El Niño (…), lo cual pudiera influir significativamente en el comportamiento, desplazamiento y disponibilidad del jurel, generando escenarios complejos para el sector», explicó el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia.
El impacto humano y social
Más allá de las métricas biológicas, la verdadera inquietud de las autoridades radica en el impacto social. La pesca en el Biobío no es solo una industria, es el motor histórico y económico de miles de familias, trabajadores y pescadores que dependen directamente de esta actividad.
Por ello, Subpesca mantiene una coordinación permanente con los distintos actores del sector para evaluar el desarrollo de las próximas semanas. Aunque en los últimos días se registró un leve respiro con la aparición de jurel de talla adecuada en las cercanías de la Isla Santa María, la autoridad llamó a la cautela.
«Vamos a seguir muy atentos a este tema hasta que se estabilice de manera sostenida y no sea solo una eventualidad. Porque tenemos que resguardar la actividad productiva y mitigar, en la medida de lo posible, los efectos que esta situación pudiera generar sobre el empleo y las comunidades vinculadas al sector pesquero», sostuvo Urrutia.
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