Alerta en el Biobío: Diputada Marlene Pérez lleva el reclamo por recorte presupuestario en salud, directamente a la ministra del ramo
La crisis de la salud pública en la Región del Biobío sumará un capítulo clave esta semana en Santiago. La diputada Marlene Pérez (Ind-UDI) confirmó que se reunirá cara a cara con la ministra de Salud para manifestar la profunda inquietud que existe en la zona tras el ajuste presupuestario que golpeará a la red pública; un recorte que afecta directamente a los dos gigantes sanitarios: el Hospital Regional Guillermo Grant Benavente de Concepción, el más grande de Chile con mil 200 camas y el Hospital Las Higueras de Talcahuano.
Este encuentro no es un intento aislado. La parlamentaria por el Distrito 20 ya había escalado el tema ante la Subsecretaría de Redes Asistenciales, pero la gravedad de la situación la llevó a buscar respuestas en la cima del ministerio. La ecuación es simple pero alarmante: menos recursos para hospitales que ya operan al límite.
“La salud pública en nuestra región ya venía golpeada desde hace bastante tiempo. Lidiar con problemas de infraestructura, falta de insumos crónica y listas de espera interminables es la rutina de recintos que trabajan bajo una presión asistencial tremenda. En este escenario, cualquier recorte presupuestario enciende alarmas reales”, advirtió la legisladora.
La paradoja de la «eficiencia» antes que el servicio
Si bien el Ejecutivo logró amortiguar el impacto inicial —reduciendo el recorte general del 3% a un 2,4% para la cartera de Salud—, Pérez es tajante en que las matemáticas del Gobierno no pueden cuadrarse a costa de los usuarios.
La Moneda ha defendido la medida asegurando que el menor presupuesto se compensará con una gestión más eficiente que no debería alterar la atención. Sin embargo, para la diputada, el orden de los factores sí altera el producto: “Primero hagamos más eficiente el sistema y después evaluemos recortes, no al revés”, fustigó, añadiendo que cuando se trata de la vida de las personas, no hay margen para la experimentación fiscal.
Una red a medio construir
El panorama en el Biobío se complejiza aún más al mirar la infraestructura estancada. La zona arrastra el fantasma de cuatro grandes proyectos hospitalarios paralizados, obras que prometían oxígeno para una red que hoy está saturada y que simplemente no se concretaron.
Para Marlene Pérez, la discusión va mucho más allá de un balance financiero o una planilla de Excel:
“Aquí no estamos hablando de números fríos; hablamos de personas de carne y hueso que ya esperan demasiado por una consulta, una cirugía o un especialista. Si las promesas de eficiencia del Gobierno fallan, el costo no lo pagará la burocracia, lo terminarán pagando, otra vez, los pacientes”.