Chile es el segundo país del mundo más expuesto a caer en estafas telefónicas: un ciudadano promedio recibe cerca de 19 spams cada mes

* El spam (o correo basura) es cualquier tipo de comunicación digital no solicitada, enviada masivamente a un gran número de destinatarios. Generalmente tiene fines comerciales, publicitarios, o maliciosos, y llega a través de correo electrónico, SMS, llamadas o redes sociales.

Chile enfrenta un escenario crítico en materia de privacidad digital. Según el reporte anual de la plataforma Truecaller, el país escaló posiciones hasta convertirse en la segunda nación con mayor cantidad de llamadas no deseadas a nivel global, superada sólo por Brasil. Este fenómeno genera una molestia persistente entre los usuarios nacionales, y eleva los riesgos de caer en estafas telefónicas sofisticadas, según el medio Publimetro. Las estadísticas revelan que un ciudadano promedio en Chile recibe cerca de 19 llamadas de spam cada mes. La mayoría de estas comunicaciones se originan en servicios financieros, empresas de telecomunicaciones y agencias de cobranza. Estos sectores emplean sistemas de discado automático, que contactan a miles de personas de forma simultánea, muchas veces ignorando horarios de descanso o regulaciones de cortesía básica.

El incremento de esta práctica responde a la facilidad con la que empresas y organizaciones acceden a bases de datos personales. Las llamadas, frecuentemente ejecutadas por grabaciones o “bots”, buscan ofrecer cambios de planes telefónicos, créditos de consumo o, en situaciones delictivas, capturar información sensible mediante el engaño. Ante este panorama, según el citado medio, existen herramientas institucionales y tecnológicas diseñadas para proteger la privacidad de los consumidores. La medida principal recomendada por las autoridades es el uso de la plataforma “No Molestar” del Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC). Mediante este portal, cualquier persona puede inscribir su número telefónico y correo electrónico para solicitar el cese de comunicaciones publicitarias de empresas específicas. Una vez ingresada la solicitud, las compañías deben eliminar al usuario de sus listas en un plazo máximo de siete días hábiles.

En el ámbito tecnológico, la instalación de aplicaciones de identificación de llamadas permite filtrar números sospechosos antes de contestar. Herramientas gratuitas detectan etiquetas de “Fraude” o “Telemercadeo” gracias a bases de datos alimentadas por la propia comunidad. Asimismo, los sistemas operativos Android e iOS incluyen funciones nativas para silenciar automáticamente las llamadas de números desconocidos o bloquear contactos identificados como spam. Expertos en ciberseguridad sugieren no interactuar con las llamadas automáticas. Al contestar o presionar teclas durante la comunicación, el sistema marca el número como “activo”, lo que deriva en una frecuencia mayor de intentos futuros. La recomendación final radica en la prevención: hay que evitar la entrega de datos personales en formularios web de dudosa procedencia, y mantener una actitud proactiva en el bloqueo de números insistentes para reducir la incidencia de este acoso digital.