Pese al respiro del comercio, el desplome industrial y una minería debilitada empañan el cierre del primer trimestre. El mercado ya ajusta sus apuestas y advierte que la meta de crecimiento anual está en riesgo.
La economía chilena cerró marzo con señales contradictorias que han instalado una dosis de realismo en el mercado. Si bien el consumo parece haber despertado de su letargo, el motor productivo del país —la industria y la minería— sufrió un traspié que ha obligado a los economistas a recortar drásticamente sus expectativas para el próximo Imacec.
A horas de que el Banco Central publique la cifra oficial, el consenso entre los analistas es que marzo fue un mes de «bajo voltaje». La heterogeneidad es la norma: mientras los escaparates y las tiendas virtuales anotaron números verdes, los yacimientos y las fábricas enfrentaron un escenario de contracción que ni siquiera un día hábil extra logró rescatar.
El dilema de las proyecciones: ¿Crecimiento marginal o caída?
Las proyecciones para el Imacec de marzo dibujan un abanico que va desde el optimismo moderado hasta el pesimismo técnico.
- El ala más cauta: Desde la consultora Gemines lanzaron un balde de agua fría, proyectando una caída anual del 0,8%. Para ellos, el calendario no fue suficiente para salvar un mes estructuralmente débil.
- El punto medio: Entidades como Coopeuch y la investigadora Valentina Apablaza (OCEC UDP) coinciden en una expansión anémica de apenas el 0,5%. Apablaza advierte un dato preocupante: de cumplirse esta cifra, el PIB del primer semestre podría rozar el terreno negativo (-0,1%).
- La nota positiva: Santander se ubica en la parte alta del rango, anticipando un crecimiento cercano al 1%, aunque reconocen que la fragilidad de los sectores productivos es evidente.
Comercio vs. Producción: Una balanza desequilibrada
El informe del INE dejó claro que el comercio (que creció un 4,9%) está haciendo el trabajo pesado. El repunte del e-commerce y el dinamismo en todos sus componentes sugieren que el bolsillo de los consumidores tiene mayor resiliencia de la esperada.
Sin embargo, el optimismo se agota al mirar la producción de bienes. La minería —golpeada por una menor ley del mineral de cobre— y una manufactura debilitada por factores climáticos y una demanda externa lánguida, son hoy el principal lastre. Como explica la economista Valentina Apablaza, no se trata solo de baches transitorios; hay un «bajo dinamismo persistente» que está drenando la fuerza de la recuperación.
Alerta roja para el cierre de 2026
Más allá del dato anecdótico de un mes, la preocupación de los expertos se desplaza hacia el mediano plazo. El fantasma de una economía que pierde tracción antes de consolidarse pone en jaque las metas del Gobierno.
Para Gemines, alcanzar un crecimiento del 2% anual empieza a verse como una «misión improbable». En la misma línea, Apablaza sostiene que es cada vez más factible que Chile cierre el año por debajo de ese umbral. Con una inflación que sigue latente y un Banco Central que ve reducida su holgura para bajar las tasas, el escenario para lo que queda de 2026 se perfila como un camino cuesta arriba donde la «reactivación» parece haberse quedado a mitad de camino.
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