El avance legislativo y el reciente levantamiento del veto presidencial representa el primer paso para saldar una deuda histórica con una población que vive hoy tres décadas más de lo previsto. Expertos y especialistas analizan el impacto de este nuevo escenario jurídico y social.
Chile se encuentra ante una oportunidad histórica. El retiro del veto a la Ley de Envejecimiento Digno, Activo y Saludable marca el inicio de una legislación acorde a los desafíos de una transición demográfica sin precedentes. Aunque este marco jurídico es solo el primer paso, abre un espacio vital para consolidar un entorno donde la mayoría de los ciudadanos viviremos entre 20 y 30 años más de lo proyectado originalmente.
Sin embargo, el envejecimiento no debe entenderse solo desde el romanticismo, sino como un desafío que exige una nueva protección jurídica. En la práctica, la realidad es cruda: el mercado laboral actúa hoy de manera excluyente, castigando la experiencia por criterios estéticos o etarios. En la televisión, el retail y la banca, las personas mayores de 60 años parecen ser una «casualidad incómoda» o un estorbo, ignorando que vivir más es, ante todo, una oportunidad de aprendizaje continuo y no solo deterioro.
Uno de los puntos más críticos de esta realidad es el olvido familiar y sistémico. Actualmente, cerca de 12.000 chilenos ocupan camas hospitalarias no por razones médicas, sino por falta de redes de apoyo, transformando los recintos de salud en refugios ante el abandono. Retirar el veto es, en esencia, honrar la palabra empeñada y mirar al futuro con la responsabilidad de quien entiende que la tarea legislativa apenas comienza.
Voces expertas: Esperanza y acción
El doctor Juan Carlos Molina Yons, Geriatra y vicepresidente de la Red Iberoamericana de Envejecimiento Saludable, manifiesta su optimismo ante este avance:
«Estamos muy contentos y esperanzados. Detrás de esto hay un trabajo arduo que ha involucrado tiempo, dedicación y mucha ilusión. Invitamos a todos los chilenos a ser parte de este esfuerzo colectivo para construir un entorno coherente con la realidad demográfica ya instalada en nuestro país»,
El mandato legislativo nos da solamente una casa que debemos amueblarla con respeto con valor con derechos y mayor cantidad de beneficios y reglamento de eso pasa por una participación activa de la sociedad civil y haciendo que los legisladores y el sistema de cámara de diputados y senadores tengan una comunicación constante con las personas mayores poniendo en énfasis nada para los mayores sin la participación de los mayores
Enfatiza Molina.
Por su parte, el especialista en envejecimiento saludable Dr. Patricio Torres Castillo ,asistente social ,enfatiza que este amparo legislativo es la herramienta necesaria para instalar conductas preventivas. Bajo la consigna «más zapatillas y menos pastillas», Torres sostiene que el reto es vivir en mejores condiciones, no solo vivir más años. «El envejecimiento impone desafíos presentes: actividad física, alimentación saludable, lazos afectivos y viviendas adecuadas y menos peligrosas . Debemos asumir que envejecemos desde el momento en que nacemos, aunque la conciencia social suela llegar recién cuando pisamos los 60 afirma el experto.
Al retirar el veto se abre la oportunidad para instalar el debate sobre el tipo de sociedad que queremos tener los próximos años y en consecuencia Qué estamos dispuestos a hacer aquí y ahora pues todo lo que dejemos de hacer por los mayores hoy lo reflejaremos mañana en la capacidad como sociedad para hacer de esta una oportunidad y no un devenir triste y oscuro. Hoy es el momento de actuar y el de prevenir el deterioro. Hoy es el espacio para potenciar la gerontología y atender los factores de riesgo desde el seno de la familia.
Desde la primera línea de la atención primaria, Mauricio Belmar Polanco, nutricionista y director del CESFAM Santa Fe de Los Ángeles, plantea que el abordaje del envejecimiento debe trascender la mirada biomédica tradicional y transformarse en un modelo biopsicosocialespiritual. Para el profesional, el autocuidado no es un acto aislado, sino una «necesidad insoslayable» que se sustenta en el apoyo mutuo y la red asistencial.
«Mejorar la calidad de vida y la longevidad no depende únicamente del individuo; es un compromiso tripartito entre la responsabilidad personal, el núcleo familiar y la red social en sus activos comunitarios», explica Belmar Polanco. Bajo esta lógica, el CESFAM deja de ser solo un centro de atención para convertirse en un articulador de salud en el territorio.
«Resulta vital que las personas asuman un rol protagónico, realicen sus chequeos preventivos y se integren activamente a los programas de vacunación y salud familiar. Debemos entender que estamos al servicio de adultos que hoy están en plena capacidad, pero que pronto serán personas mayores. Lo que hagamos hoy en prevención, promoción de la salud, autocuidado y fortalecimiento de los lazos comunitarios es lo que determinará la dignidad de su calidad de vida mañana», concluye el director del centro de salud.
Para Belmar Polanco, la relación con la red de salud debe ser permanente y no reactiva. El uso efectivo de los programas de salud familiar permite que la comunidad se apropie de sus espacios, generando un entorno protector que mitigue el aislamiento y fomente un envejecimiento funcional, saludable, activo y conectado con su entorno.»
El retiro del veto no es el final del camino, sino el cumplimiento de una promesa necesaria para un Chile que, finalmente, comienza a reconocer su propio futuro en sus personas mayores.






