Vigilancia desde las nubes: La FACh refuerza el escudo aéreo en la Provincia del Biobío Para prevenir la violencia y los incendios forestales

En un despliegue táctico destinado a fortalecer el control territorial, un helicóptero Bell 206B Jet Ranger III de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) se ha sumado a las operaciones de vigilancia en la Provincia del Biobío. La aeronave, perteneciente al Grupo de Aviación N° 9, realizó patrullajes conjuntos con efectivos del Destacamento de Montaña N° 17 «Los Ángeles» del Ejército, optimizando la capacidad de respuesta en una zona marcada por la complejidad operativa.

Control estratégico y reconocimiento de terreno

Bajo las directrices de la Jefatura de la Defensa Nacional (Jedena), la misión del Bell 206 ha sido multifactorial. Entre sus tareas críticas destacan:

  • Vigilancia de fronteras naturales: El reconocimiento detallado de los vados del río Renaico, límite geográfico estratégico entre las regiones del Biobío y La Araucanía.
  • Detección temprana: El monitoreo aéreo de focos de incendios forestales, permitiendo una alerta temprana para las brigadas terrestres.
  • Presencia disuasiva: Sobrevuelos preventivos en sectores de alto interés operativo para garantizar el orden público y la seguridad de los habitantes rurales.

Tres años bajo el Estado de Excepción

Cabe recordar que las provincias de Arauco y Biobío, junto a sus pares de La Araucanía, se mantienen bajo Estado de Excepción Constitucional de Emergencia desde mayo de 2022. Esta medida responde a la persistencia de actos de violencia y atentados derivados del conflicto en la zona, lo que ha obligado a una militarización de las rutas y sectores críticos.

Sinergia en el aire: FACh y Armada

La efectividad de esta vigilancia no recae solo en una institución. El helicóptero de la FACh se integra a un dispositivo mayor que incluye aeronaves de la Armada de Chile, como el AS332F1 Cougar y el AS365 Dauphin.

Este «paraguas aéreo» permite a las fuerzas combinadas evaluar en tiempo real la situación de la infraestructura crítica, el estado de las rutas y el avance de incendios forestales. Al reducir los tiempos de reacción, la coordinación entre las distintas ramas de las Fuerzas Armadas se traduce en una protección más robusta para la comunidad y una mayor agilidad en la toma de decisiones estratégicas en terreno.

SOJ