Chile y Perú: La nueva frontera de Kast comienza a trazarse en Lima. Jerí Pretende «Cordón Sanitario»

El presidente José Jerí busca adelantarse al «efecto Kast» mediante una agenda de control migratorio estricto y la posibilidad de corredores humanitarios de excepción.

El mapa político del Cono Sur comienza a reconfigurarse antes de que se produzca el cambio de mando en La Moneda. El presidente de Perú, José Jerí, ha dejado claro que no esperará a que el nuevo gobierno de José Antonio Kast se instale para definir las reglas del juego en la frontera norte. Con una visita confirmada del mandatario electo a Lima para enero, la diplomacia peruana ya ha comenzado a tender los puentes de lo que promete ser un nuevo paradigma en el control de la migración irregular.

El «Cordón Sanitario» de los Andes

Tras un diálogo telefónico que Jerí calificó como el inicio de una coordinación estratégica, el mensaje del Palacio de Gobierno en Lima es pragmático: control binacional. El objetivo es replicar el modelo de seguridad que Perú ya ha conversado con el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa. Jerí busca establecer «criterios comunes» para militarizar o reforzar la vigilancia en ambos lados de la línea fronteriza, buscando que la migración deje de ser un flujo descontrolado y se convierta en una gestión conjunta de seguridad nacional.

La válvula de escape: El corredor humanitario excepcional

Ante la retórica de firmeza de Kast sobre la expulsión de migrantes en situación irregular, Jerí ha descartado que exista «temor» en Lima por una eventual presión migratoria desde Chile hacia el norte. Sin embargo, su estrategia es la anticipación.

La propuesta más ambiciosa que está sobre la mesa de las cancillerías es la creación de un corredor humanitario. Lejos de ser una puerta abierta, Jerí lo define como un «mecanismo de excepción» bajo criterios estrictamente humanitarios. Este corredor funcionaría como una vía de tránsito segura y controlada para devolver a los migrantes a sus países de origen, evitando que los flujos queden estancados en las ciudades fronterizas de Tacna o Arica.

Un giro hacia el pragmatismo de derecha

La sintonía entre Jerí y Kast parece cimentarse en una preocupación compartida: la seguridad interna. Al elevar el nivel de la conversación desde lo social a lo estratégico, ambos líderes buscan proyectar una imagen de orden. La visita de enero no será solo protocolar; será la instancia donde se pondrá a prueba si la «alternativa» del corredor humanitario tiene la viabilidad política para descomprimir uno de los puntos más calientes de Sudamérica.

SOJ

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