Un avance de una década en Concepción está a punto de revolucionar la industria tecnológica. El equipo de científicos detrás de Nanodarc, una innovadora máquina para fabricar nanopartículas, ha dado el salto para convertirse en un emprendimiento que busca impulsar el mercado chileno de nanomateriales, con una visión que va más allá de lo local.
Estas partículas, invisibles al ojo humano y más pequeñas que un cabello, tienen el potencial de transformar sectores tan diversos como la medicina, la agricultura y la cosmética, gracias a sus propiedades únicas.
De la ciencia a los negocios
Nanodarc, desarrollado en la Facultad de Ingeniería de la UdeC, es la base del emprendimiento Mehes, un nombre que representa la ambición de llevar el conocimiento científico al mundo real. Su desarrollo se aceleró al ser seleccionado en el programa Spinoff UdeC, que apoya a empresas tecnológicas nacidas de la investigación universitaria. Este respaldo ayudó al equipo a pasar de la teoría a la práctica, un proceso que su líder tecnológico, el académico Carlos Medina Muñoz, describe como «entrar a un mundo totalmente distinto al nuestro».
La tecnología detrás de Nanodarc, conocida como DARC AC (Descarga de Arco en Atmósfera Controlada), es un método híbrido y único en su tipo. A diferencia de los procesos tradicionales que toman horas, la máquina de la UdeC produce nanopartículas de forma instantánea. «El metal se transforma en una nube de polvo que precipita en forma de nanopartículas en una cámara especial… Esto ocurre en cosa de segundos», explica el Dr. Medina.
El diseño de la máquina ha evolucionado en los últimos diez años, volviéndose más compacta y eficiente. Se ha mejorado el proceso de recolección, ahora tan sencillo como “cosechar miel”, al poder retirar las nanopartículas de bandejas especiales de forma rápida y limpia.
El potencial en la era post-pandemia
El valor de las nanopartículas se hizo más evidente durante la pandemia del COVID-19. Las nanopartículas de cobre, conocidas por sus propiedades biocidas, fueron cruciales para la creación de materiales capaces de neutralizar virus. Esta visibilidad le dio un nuevo impulso al proyecto, permitiendo al equipo obtener financiamiento para escalar su tecnología y mejorar la máquina.
Ahora, con su modelo de negocio definido, Mehes busca llenar un vacío en el mercado. El Dr. Medina señala que la disponibilidad de estos materiales en Chile es limitada y a menudo costosa. Su objetivo es «reducir los costos y los tiempos de respuesta, con un material de calidad».
Mehes comenzará con la producción de nanopartículas de cobre y óxidos de zinc, dos materiales de alto valor. Las primeras tienen aplicaciones en medicina y descontaminación industrial, mientras que las segundas son esenciales en cosmética (fotoprotectores) y agricultura (mejora de cultivos).
En definitiva, la apuesta de la UdeC y Mehes es clara: posicionar a la Región del Biobío como un polo de desarrollo tecnológico con proyección global, impulsando a la industria local hacia un futuro más avanzado y sostenible.
SOJ





