Hoteles que alojan a solicitantes de asilo son blanco de ataques masivos en Londres

Una creciente ola de manifestaciones antiinmigración ha provocado ataques a varios hoteles que dan albergue a solicitantes de asilo en Londres. Esta situación ha generado un clima de miedo tanto entre quienes se hospedan allí como en los residentes de los barrios afectados.

En el centro de la capital, la entrada del hotel Thistle Barbican, que alberga a unos 600 solicitantes de asilo, se encuentra protegida con barreras de acero y tablas de madera. Un solicitante africano, que lleva dos años esperando la resolución de su caso, expresó su temor: «No me siento seguro porque la gente piensa que somos sus enemigos». El hombre, que notó un cambio en el trato de la gente en los últimos dos meses, coincide con Mo Naeimi, un refugiado iraní de 29 años, en que los inquilinos del hotel están «asustados».


Origen de la tensión y la indignación

Las protestas surgieron tras un incidente en un hotel en Epping, al noreste de Londres, donde un solicitante de asilo fue condenado por agresión sexual contra una adolescente. Este suceso, amplificado por las redes sociales, alimentó la indignación y la difusión de mensajes que acusan a los migrantes de vivir en hoteles de lujo y de recibir beneficios superiores a los de los ciudadanos británicos. Un solicitante de asilo anónimo respondió a estas acusaciones: «No estoy aquí para atacar a mujeres o niños, sino para obtener protección».

En respuesta a las manifestaciones, se ha visto un aumento en el uso de banderas inglesas y británicas, una muestra de patriotismo que, según el informe, está vinculada a la extrema derecha y a las protestas antiinmigración. Todo esto ocurre mientras el gobierno laborista de Keir Starmer enfrenta una crisis por el incremento en el número de inmigrantes que cruzan clandestinamente el Canal de la Mancha, con más de 30,000 llegadas este año.


El miedo se extiende más allá de los hoteles

La tensión es «palpable» en la capital. Frente al Thistle Barbican, un comerciante pakistaní que llegó a Londres hace 20 años decidió colgar la bandera inglesa en su escaparate para proteger su negocio y a sus empleados. «No soy blanco, por supuesto que tengo miedo», confesó a la AFP, temiendo que los manifestantes «vengan a romper las ventanas y a atacarnos a nosotros en lugar de a los solicitantes de asilo».

El distrito financiero de Canary Wharf también ha sido escenario de protestas. Britt-Marie Monks, una residente local, admitió que al enterarse de que un hotel cercano albergaría a solicitantes de asilo, su «corazón se detuvo». Ella desconfía tanto de los migrantes como de los manifestantes, y evita pasar por el hotel. Un exconcejal, Andrew Woods, señaló que la presencia del hotel ha «dividido» a la comunidad.

Mientras algunos, como Britt-Marie, lo ven como una expresión de frustración ciudadana por los problemas desatendidos por el gobierno, otros, como Mo Naeimi, temen que los solicitantes de asilo se conviertan en «chivos expiatorios» en un contexto de deterioro de las condiciones de vida para una parte de la población británica.

SOJ

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