Liberación por error de sicario: Experto dice que el caso “podría conectar con posibles hechos delictivos”

La liberación de Osmar Ferrer, un imputado por sicariato y presuntos vínculos con el Tren de Aragua, ha provocado una fuerte controversia en el sistema judicial chileno. A pesar de que el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago le había decretado prisión preventiva por considerarlo un “peligro para la seguridad de la sociedad” y de fuga, Ferrer fue puesto en libertad, una acción que aún no ha sido explicada por las autoridades.

El acusado, señalado por el asesinato de un comerciante en el barrio Meiggs de Ñuñoa, fue liberado a partir de un incidente que hoy es objeto de una exhaustiva investigación. Tanto el Poder Judicial, a través de una indagatoria interna, como el Ministerio Público, que ha instruido a un grupo especial de la PDI, buscan esclarecer las circunstancias que llevaron a la liberación.


Un Caso que Va Más Allá de Fallas de Coordinación

Para el abogado penalista y académico Rodrigo Guerra, si bien el caso muestra un problema de comunicación entre Gendarmería y el Poder Judicial, la situación es mucho más grave. «Esto va más allá de un problema de infraestructura o de mejorar el sistema», afirmó el experto.

Guerra enfatizó que la falta de coordinación entre ambas instituciones no es el único factor. La naturaleza de la liberación irregular de un imputado de alto perfil «podría dar lugar a una investigación con relación a posibles hechos delictivos», sugiriendo que la situación podría estar vinculada a una acción criminal deliberada.

Este incidente ha puesto en jaque la confianza en los procedimientos judiciales y de seguridad del país, resaltando la necesidad de una rápida y transparente investigación para determinar si la liberación de Ferrer fue un error administrativo o el resultado de una actividad delictiva.

SOJ