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Un profundo sentimiento de dolor e injusticia embarga a la comunidad de San Rosendo tras la muerte de Luis Fernando González, un vecino del histórico campamento Las Antenas. Su fallecimiento, un aparente suicidio, se produce en medio de un controvertido proceso de desalojo forzado impulsado por el municipio local y el Serviu Biobío, quienes argumentan fallas geológicas en el terreno.
Familiares y vecinos protagonizaron en las últimas horas una emotiva marcha y velatón, que partió desde el domicilio de González y culminó en la plaza de San Rosendo, exigiendo «memoria y justicia». La actividad evidenció el sentir de una comunidad que se siente «perseguida» y «abandonada institucionalmente».
Un Desalojo con Consecuencias Fatales
Kevin Saldías, sobrino directo de Luis Fernando González, denunció públicamente el «hostigamiento, abandono institucional y desarraigo forzado» que su tío, un campesino y maestro de la construcción, sufrió junto a más de 100 familias del sector. Según Saldías, el proceso de desalojo «vulneró sus derechos, lo persiguió, lo acosó psicológicamente y finalmente lo llevó a tomar la trágica decisión de quitarse la vida».
Saldías criticó duramente la forma en que se están llevando a cabo estos desalojos en zonas rurales, calificándolos de «sin soluciones reales, sin contención, sin diálogo y con consecuencias irreparables para la vida de las personas». Además, reveló que, tras la tragedia de su tío, su primo también intentó quitarse la vida y se encuentra grave en el hospital.

La Historia del Campamento Las Antenas y la «Violencia Administrativa»
El sector Las Antenas no es un asentamiento improvisado. Kevin Saldías recordó que en la década de los 70, su bisabuelo y otras familias campesinas fueron asentadas en el lugar por el propio alcalde de entonces, con la promesa de que esos terrenos serían su hogar definitivo. Durante décadas, los vecinos construyeron sus casas y esperaron los prometidos títulos de dominio, con numerosas reuniones con Serviu para tramitar la entrega.
Sin embargo, en 2024, la situación cambió drásticamente. Saldías atribuyó los derrumbes que declararon al sector como zona de catástrofe a «intervenciones irresponsables de instituciones públicas como la canalización deficiente de aguas». Pese a la existencia de un informe flash de Sernageomin que respalda el desalojo, el familiar acusó al Estado de responder con «violencia administrativa» en lugar de soluciones empáticas. «Nos decían que ‘firmáramos si queríamos beneficios’. Que había que irse. Que firmara quien estuviera, aunque fuera una hija o una esposa. A nadie le importó la dignidad ni la salud mental de nuestros mayores», sentenció.
La Respuesta del Serviu y la Ausencia del Alcalde
En respuesta a las declaraciones de la diputada Karen Medina, quien solicitó la salida de la directora regional del Serviu Biobío, María Luz Gajardo, la institución emitió un comunicado. En este, el Serviu lamentó el fallecimiento de Luis Fernando González Herrera, pero aclaró que él ya había iniciado su proceso de traslado voluntario y había recibido asistencia técnica y familiar. La entidad justificó sus acciones argumentando que informes técnicos de Sernageomin y del propio Serviu alertaron sobre un «alto riesgo de remociones en masa y deslizamientos» tras los eventos climáticos del invierno pasado, lo que representaba una «amenaza directa para la vida de las familias».
Según el Serviu, se informó a las familias y se ofrecieron subsidios de traslado y vivienda definitiva, lo que llevó a que 11 de las 13 familias afectadas abandonaran voluntariamente el lugar, con apoyo para encontrar arriendos en comunas cercanas.
Por su parte, el alcalde de San Rosendo, Rabindranath Acuña Olate, brilló por su ausencia tanto en el funeral como en la velatón, un hecho que fue señalado con pesar por la comunidad.
Acompañó a los familiares, vecinos y amigos la dirigente, Emma Robles Vega, presidenta del Condominio Cumbres de Hualpén –un edificio que también enfrenta problemas estructurales–, estuvo presente en la velatón y expresó su solidaridad: «Acá se respira un aire de injusticia tremendo. Un dolor de las familias, de los vecinos y amigos, sin acompañamiento de ninguna autoridad».
SOJ





