Chile observa con atención las recientes decisiones económicas de Argentina, ya que podrían tener un impacto significativo en el flujo comercial entre ambos países, especialmente en el popular turismo de compras.
El gobierno argentino anunció que en los próximos días publicará un decreto que eliminará los aranceles de importación para teléfonos celulares y reducirá los impuestos internos de estos dispositivos, así como de televisores, aires acondicionados y consolas de juegos.
Según la administración del presidente Javier Milei, esta medida busca «producir una baja general de los precios y un aumento de la oferta de más y mejores modelos a través de una mayor competencia». Sin embargo, esto también implicaría que los celulares y otros productos serían más baratos en Argentina que en Chile.
Posibles repercusiones en el comercio chileno
La noticia ha generado preocupación en Chile, principalmente por su potencial efecto en el comercio bilateral. El turismo de compras, donde argentinos cruzan la frontera para adquirir diversos productos en Chile, se ha sustentado en la diferencia de precios, con electrodomésticos y otros artículos siendo entre un 15% y un 30% más económicos en territorio chileno.
El economista Juan Nagel, de la Escuela de Negocios ESE, opina que este fenómeno del turismo de compras desde Argentina hacia Chile «es algo que va a pasar eventualmente, debido a que los tipos de cambios se van a equilibrar y, básicamente, la situación en Argentina va a ir mejorando. Por lo tanto, no va a ser necesario que las personas en Argentina vengan tanto a Chile a comprar».
Nagel considera que la «ola» de compras de argentinos en Chile es «algo pasajero». Aunque admite la dificultad de predecir cuándo se volverá «a la normalidad», advierte que «deberíamos prepararnos para una leve bajada de lo que es el turismo de compras de personas de Argentina que vienen a Chile a comprar».
Sin embargo, Nagel enfatiza la incertidumbre que rodea el impacto real de las medidas: «Sin embargo, hay que esperar qué va a pasar con todas las demás variables macroeconómicas, el tipo de cambio, y también hay que ver hasta qué punto los importadores van a trasladar ese ahorro en impuestos a los precios finales de sus productos, cosa que no siempre se hace. De la misma manera, cuando suben los aranceles no siempre suben los precios; de la misma manera, cuando bajan los impuestos o los aranceles, tampoco necesariamente van a bajar los precios automáticamente. Habría que esperar a ver qué sucede en el mercado».





