Una investigación exhaustiva liderada por la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) ha encendido las alarmas sobre la bioseguridad marina en Chile, revelando un preocupante incumplimiento de la normativa internacional en el manejo del agua de lastre por parte de los barcos que ingresan al país. Este hallazgo expone los ecosistemas marinos nacionales a un alto riesgo de introducción de especies invasoras, patógenos y otros organismos capaces de generar graves alteraciones ecológicas y amenazar la salud humana.
El agua de lastre, esencial para la estabilidad de las embarcaciones durante la navegación, se convierte en un vector silencioso pero peligroso al transportar organismos vivos a través de vastas distancias. La investigación, titulada “Bioseguridad marina: un estudio de agua de lastre de los barcos que llegan al puerto de Chile”, evaluó por primera vez a nivel nacional el grado de adhesión a la normativa D-2 de la Organización Marítima Internacional (OMI), que establece límites estrictos para la cantidad de organismos viables permitidos en las descargas de agua de lastre.
El Dr. Antonio Brante, académico de la Facultad de Ciencias de la UCSC y líder del estudio, junto al Dr. Javier Pinochet, asistente de investigación, advierten sobre los serios riesgos ecológicos de esta práctica. “Para mantener la flotabilidad y maniobrabilidad, los barcos deben cargar agua como lastre. El problema es que muchas embarcaciones no descargan esta agua en los lugares establecidos por la normativa, sino cerca de la costa, lo que incrementa el riesgo de introducir especies exóticas en ecosistemas vulnerables”, explicó Pinochet.
La introducción de especies invasoras puede desencadenar una cascada de efectos negativos en los ecosistemas marinos, desplazando a las especies nativas, impactando negativamente actividades productivas clave como la pesca y generando significativos costos económicos y ambientales. Ante esta amenaza global, la OMI implementó la normativa D-2 como un estándar para mitigar estos riesgos.
Sin embargo, el estudio de la UCSC revela una realidad inquietante: en Chile, la normativa D-2 aún no es de carácter obligatorio, sino meramente sugerida. Esta falta de obligatoriedad y fiscalización efectiva plantea un desafío crucial para la bioseguridad del país.
Resultados Alarmantes: Incumplimiento Generalizado en Puertos Clave
El equipo de investigación llevó a cabo un meticuloso monitoreo, tomando muestras de agua de lastre de 12 embarcaciones que arribaron a los puertos de Valparaíso, San Vicente y Calbuco, abarcando diversas ecorregiones marinas de Chile. Este trabajo, desarrollado a lo largo de un año con el valioso apoyo logístico de la Armada de Chile, implicó acceder a estanques de agua de lastre de difícil acceso.
Los resultados de este primer análisis directo del cumplimiento de la norma D-2 en Chile son categóricos: la mayoría de las embarcaciones analizadas presentaron concentraciones de plancton que excedían los límites permitidos por los estándares internacionales. Lo más preocupante es que este incumplimiento se observó incluso en casos donde se había informado la aplicación de tratamientos al agua de lastre antes del muestreo. Las mediciones de parámetros fisicoquímicos como el oxígeno disuelto, la temperatura y el pH mostraron condiciones favorables para la supervivencia de estos organismos, lo que agudiza aún más el riesgo de introducción de especies exóticas.
El Dr. Pinochet detalló la diversidad de organismos encontrados: “Se evaluaron variables como temperatura, pH y salinidad, y se identificó una alta diversidad de fitoplancton incluyendo diatomeas y dinoflagelados además de zooplancton compuesto principalmente por invertebrados marinos en estado larval”.
Urgencia de Acción: Implementación Obligatoria y Fiscalización Rigurosa
Ante este escenario de incumplimiento generalizado, el estudio de la UCSC enfatiza la necesidad apremiante de que Chile avance hacia la implementación obligatoria de la normativa D-2, acompañada de la creación de mecanismos de fiscalización robustos y efectivos. Los investigadores también recomiendan el uso de sistemas certificados de tratamiento de agua de lastre a bordo de las embarcaciones, incorporando tecnologías como la radiación UV o procesos químicos para eliminar organismos potencialmente invasores.
“Las futuras políticas deben enfocarse en la prevención, alineándose con los marcos internacionales propuestos por la OMI. Cumplir con la normativa D-2 es clave para proteger la biodiversidad marina, reducir los riesgos para la bioseguridad y evitar impactos en la salud humana y las actividades productivas”, concluyó el Dr. Pinochet, haciendo un llamado urgente a la acción para salvaguardar los valiosos ecosistemas marinos de Chile.
SOJ





