Un trágico accidente aéreo en las afueras de la capital norteamericana cobró la vida de 67 personas la noche del miércoles, luego de que un avión comercial y un helicóptero militar colisionaran en pleno vuelo. La magnitud del impacto y las gélidas aguas del río Potomac, donde cayeron las aeronaves, no dejaron sobrevivientes, según confirmó bomberos de Washington.
El avión, un Bombardier operado por una subsidiaria de American Airlines, transportaba a 64 personas y se dirigía al aeropuerto Ronald Reagan desde Wichita, Kansas. Entre los pasajeros se encontraban destacados patinadores estadounidenses y rusos que regresaban de un torneo, incluyendo a los campeones mundiales de 1994, Evgenia Shishkova y Vadim Naumov. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, lamentó la pérdida de ciudadanos rusos en este trágico suceso.
El helicóptero Black Hawk, por su parte, llevaba a tres militares a bordo en un «vuelo de entrenamiento», según informó el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Un audio del servicio de tráfico aéreo reveló la desesperación de los controladores al intentar evitar la colisión, preguntando repetidamente al helicóptero si tenía a la vista el avión de pasajeros y ordenándole que «pasara por detrás» del mismo. Segundos después, se escuchó a un controlador alertar sobre una «bola de fuego» tras perder comunicación con el helicóptero.
Con el agua a temperaturas cercanas a los 2 grados Celsius, las posibilidades de supervivencia en el río eran prácticamente nulas, según expertos. Hasta el momento, los rescatistas han recuperado los cuerpos de 27 pasajeros del avión y uno del helicóptero, pero la búsqueda continúa.
Este es el peor desastre aéreo en Estados Unidos desde el accidente del avión de Colgan Air en 2009 en el estado de Nueva York, que dejó 49 víctimas. La tragedia ha generado impacto y ha puesto de manifiesto la necesidad de reforzar la seguridad en el espacio aéreo, especialmente en zonas de alta densidad de tráfico como Washington.
Las autoridades han iniciado una investigación para determinar las causas del accidente y esclarecer por qué la torre de control no pudo evitar la colisión. El secretario de Transporte, Sean Duffy, afirmó que el choque era «absolutamente» evitable, mientras que el director ejecutivo de American Airlines, Robert Isom, expresó su «profundo pesar» por lo ocurrido.
SOJ





