Un hecho de extrema violencia ha sacudido al Centro Penitenciario Biobío, en Concepción. Durante el desencierro matutino, esta mañana de lunes, funcionarios de Gendarmería realizaron un macabro hallazgo: un interno yacía decapitado en su celda del Módulo 42.
La víctima, un hombre chileno oriundo del norte del país que cumplía condena por tráfico de drogas, compartía celda con otro recluso condenado por homicidio. Este último se ha convertido en el principal sospechoso del crimen, intensificándose las investigaciones ante la posibilidad de que el móvil haya sido un ritual satánico.
La Policía de Investigaciones (PDI) ha desplegado a la Brigada de Homicidios para esclarecer este complejo caso. Los peritos trabajan arduamente en la escena del crimen para recopilar evidencia y determinar las circunstancias exactas del homicidio.
El fiscal Michelangelo Bianchi, a cargo de la investigación, ha ordenado un exhaustivo análisis de la salud mental del presunto autor, ante las sospechas de que podría haber sufrido un brote psicótico.
La comunidad penitenciaria se encuentra conmocionada por este suceso, mientras las autoridades trabajan incansablemente para dar con la verdad y llevar ante la justicia al responsable de este brutal crimen.
SOJ

