Abandonado Vertedero Rocuant-Andalién de Talcahuano: Contaminación alcanza al 67% con substancias resistentes a los antibióticos

Un nuevo estudio revela una preocupante situación en el antiguo vertedero Rocuant-Andalién, ubicado en Talcahuano, con una superficie de 1.500mts2 . Investigadores de la Universidad de Concepción han encontrado altos niveles de contaminación por microplásticos y bacterias resistentes a antibióticos en este basural, representando un grave riesgo para la salud pública y el medio ambiente.

El estudio, liderado por el Dr. Mauricio Schoebitz, ha detectado la presencia de un gen marcador de resistencia a antibióticos de importancia clínica en un 67% de las muestras analizadas. Esta situación es especialmente alarmante considerando la cercanía del vertedero al océano y la presencia de aves migratorias y animales en la zona.

La investigación ha demostrado que los microplásticos presentes en el vertedero actúan como vehículos para la propagación de bacterias resistentes. Estas partículas plásticas, al entrar en contacto con el medio ambiente, se recubren de una capa de microorganismos, formando lo que se conoce como «plastifera». Esta plastifera se convierte en un reservorio de genes de resistencia, que pueden ser transferidos a otras bacterias, agravando el problema de la resistencia antimicrobiana.

La resistencia a los antibióticos es considerada una de las mayores amenazas para la salud pública a nivel mundial, ya que dificulta el tratamiento de infecciones comunes y puede llevar al desarrollo de «superbacterias» resistentes a múltiples fármacos.

El vertedero de Rocuant-Andalién, al estar ubicado en una zona costera y contener una gran variedad de residuos, incluyendo materiales hospitalarios, representa un foco de contaminación de difícil control. La erosión del terreno ha expuesto los residuos a los elementos, facilitando su dispersión en el medio ambiente y aumentando el riesgo de contaminación de suelos, aguas y organismos vivos.

“Este no fue el lugar más apropiado para ubicar un vertedero:  el océano está a pocos metros de este vertedero que tiene una longitud de por lo menos un kilómetro y medio, y entre todo tipo de desechos, hay restos de insumos hospitalarios.  Es un foco de contaminación que necesita ser controlado”, advierte el Dr. Schoebitz.

El académico del Departamento de Microbiología de la Facultad de Ciencias Biológicas y Director del Magíster, Gerardo González Rocha, detalla que, si bien la AMR en una estrategia natural de los microorganismos para adaptarse a los entornos, en el caso del vertedero este mecanismo está forzado por la acción humana y un ambiente propicio para su persistencia en el lugar.

“En esta basura puede haber restos orgánicos con bacterias resistentes que han estado en contacto con humanos y eso hace que existan más posibilidades de ejercer presión en la selección de bacterias resistentes a los antibióticos”, explica el Dr. González.

Además de la dispersión de los distintos tipos se residuos hacia la costa, preocupa la propagación de los genes resistentes a los antibióticos en el mar o bien a través de las aves migratorias que anidan y se alimentan en el lugar o los animales que llegan a pastar en las zonas aledañas.

Los resultados de este estudio ponen de manifiesto la urgencia de abordar el problema de la gestión de residuos a nivel nacional y la importancia de implementar medidas para prevenir la propagación de bacterias resistentes a los antibióticos.

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