Expertos rebaten a diputado Winter, del Frente Amplio: «El voto voluntario es el que más perjudica a los sectores populares”

El analista Claudio Fuentes sostuvo que el sufragio obligatorio favorece a que el conjunto de preocupaciones ciudadanas sean atendidas. En tanto, Marco Moreno apuntó a un miedo al «fantasma del votante obligado», es decir, electores no politizados. Ambos respondieron con férreos argumentos al diputado oficialista Gonzalo Winter, quien había tildado de una medida «antipobres» al voto obligatorio con multa. La discusión se da en medio de los esfuerzos del Gobierno de Boric por convencer a todo el oficialismo y conseguir que se despache la reforma electoral que haría posible la realización próxima de las elecciones municipales en dos días.

El último miércoles, durante su intervención y en sesión de la Cámara de Diputados, el parlamentario del Frente Amplio interpeló a quienes defendían la sanción monetaria: “¿Quiénes son los que no votan? A los que quieren obligar, forzar, a ir a votar, son los pobres; por eso es que este proyecto es ‘antipobres’. Es castigar a los pobres por no participar de nuestra fiesta, a los que menos dinero tienen”. Desde el Gobierno optaron por desmarcarse de la postura del frenteamplista. “No comparto los términos, pero obviamente todos estos temas forman parte del debate democrático”, sostuvo el ministro de la Segpres, Álvaro Elizalde. Y en la oposición, mientras la UDI instó al Presidente Gabriel Boric a pronunciarse, desde Renovación Nacional el diputado Diego Schalper respondió que ponía el término “al nivel de los peces sintientes”, recordando la pasada controversia con la indicación del diputado Jorge Brito a la Ley de Pesca. “La gente más vulnerable y los adultos mayores son normalmente a los que más les influye quienes son sus autoridades, son los que primero se levantan a votar”, añadió su par, Ximena Ossandón.

¿Y cuál es la opinión de los expertos?

De acuerdo a los analistas políticos, el planteamiento del frenteamplista  Winter se aleja de toda evidencia empírica de datos recabados en las últimas elecciones de Chile y el Mundo. El cientista político, investigador y académico de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, indicó que si bien efectivamente a las personas de estratos socioeconómicos más bajos son a quienes más le duele el bolsillo, dijo que la pregunta es: “¿Quién sale beneficiado con participar del proceso electoral y las consecuencias que tiene eso respecto del sistema político? Ahí yo tengo una diferencia, porque a mi juicio el voto voluntario es el que más perjudica a los sectores populares”.

Lo último, dado que “con un sistema de voto voluntario quienes más participan son los sectores más educados del país”. “Por lo tanto, la política va a tratar de resolver los problemas a esos sectores, y los sectores más educados del país son los sectores de clase media y clase alta. Por ello, el voto obligatorio en realidad favorece a que las preocupaciones ciudadanas del conjunto del país sean atendidas por la política“, afirmó. En tanto, el analista y académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad Central, Marco Moreno, advirtió que lo planteado por el diputado Winter “va absolutamente en el sentido contrario. El voto voluntario ha venido mostrando que con esa regla electoral tienden a votar los sectores con mayor acceso a la información, niveles de educación y que tienen más intereses que defender. Eso genera lo que se conoce en la Ciencia Política como el sesgo de clase. Por lo tanto, las políticas públicas que se diseñan o las decisiones que se toman son para favorecer a esos grupos. Como los pobres no van a votar, los sectores populares no van a votar, quedan fuera del radar o del foco respecto de lo que se toman decisiones en términos de política pública”.

El miedo al fantasma del votante obligado

El académico puso de relieve que el voto obligatorio en Chile y en el mundo, “lo que garantiza es que participen de la fiesta de la que él (Winter) hacía alusión, todos los ciudadanos. Por lo tanto, las demandas, expectativas, problemas, pueden ser atendidos de mejor manera porque se integran esos problemas y esas demandas”. Para Moreno, en el fondo existe miedo al “fantasma del votante obligado”, puesto que en los últimos 30 años el padrón en Chile bordeaba los 7 millones de electores, pero cuando se estableció el voto obligatorio en el plebiscito del 22′ y el 23′, ingresaron a votar en promedio 5 millones de personas más.

“No sabemos cómo votan, son electores no ideologizados, que no votan de manera partidista. Son de alguna manera con los que algunos se sienten amenazados. Por eso es que entonces se plantea toda esta discusión respecto de generar o quitar las multas porque estarían afectando a los más pobres”, argumentó. Para Fuentes, existen varios factores. El más relevante, recae en la responsabilidad del sistema político que progresivamente desde los últimos 30 años “fue alejándose de los nuevos votantes”, porque teníamos un sistema de voto obligatorio con inscripción voluntaria; entonces, desde el 90′ hasta más o menos el 2010, la gente que se inscribía era la más interesada en la política. “Por lo tanto, hubo nuevas generaciones que no se inscribieron. Por ello, la política funcionaba para aquellos que estaban más interesados en ella, así que se fue -en el fondo- atendiendo a un nicho electoral particular”, dijo.

«Son los partidos los que no hacen la pega»

El académico señaló que, en la medida que eso persiste, la política dejó de atender las preocupaciones de los sectores populares: vivienda, acceso al trabajo, pensiones. “Son los que más le duelen a los sectores populares y son estos los menos atendidos con el sistema político, entonces se produce una distancia. Más que la falta de educación cívica, es la falta de atención en la política“, sostuvo. Con una postura similar, Moreno relevó la desconfianza en la clase política. “Curiosamente son los partidos políticos, la élite política, la que tiene que hacer el esfuerzo por reconocer cuáles son las demandas, cuáles son los problemas, hacer conciencia en estos electores que están desmotivados, que están desafectados de la política”, declaró.

“Cuando uno se pregunta por qué esa gente no quiere votar, bueno, probablemente porque no confía en los partidos políticos; porque no confían en que la política está solucionando sus problemas, porque los políticos se dedican a resolver los problemas de la política y no los problemas de la gente, entonces más bien el desafío, no es de alguien abstracto, no es que alguien tenga que hacer pedagogía ciudadana, no es la educación cívica, son los partidos los que no están haciendo la pega“, apuntó.

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