El presidente de Bolivia, Luis Arce, ha lanzado una grave denuncia tras informar de un supuesto levantamiento militar en el país a través de su cuenta oficial. Arce señaló movilizaciones inusuales dentro de ciertas unidades del Ejército Boliviano, enfatizando la necesidad imperiosa de respetar la democracia en el país.
Posteriormente, Arce convocó al pueblo boliviano a organizarse y movilizarse en contra de lo que describió como un intento de golpe de Estado, reafirmando su compromiso con la
La situación escaló cuando militares ingresaron por la fuerza a la sede del Palacio de Gobierno en Bolivia, amenazando con tomar el control. Este movimiento se produjo poco después de un enfrentamiento público entre el Gobierno y el comandante del Ejército boliviano, Juan José Zúñiga, quien había criticado duramente a Evo Morales y cuestionado su intento de regresar.
El día anterior, el general Zúñiga había declarado en medios televisivos que Morales no podía ser presidente nuevamente y había advertido sobre posibles acciones para defender la constitución y el mandato del pueblo, generando tensiones internas significativas.
En respuesta a estos desarrollos, Arce procedió a destituir a Zúñiga oficialmente y nombró a José Wilson Sánchez Velásquez como nuevo comandante general. Arce, acompañado de su gabinete y seguidores, expresó su firme compromiso de proteger la democracia boliviana contra cualquier amenaza.
Las acciones en Bolivia han provocado una fuerte reacción internacional. Organismos como la OEA, la Unión Europea y países como Estados Unidos, Uruguay, Paraguay y Chile, han condenado enérgicamente las movilizaciones militares irregulares y han instado al respeto del orden constitucional y la paz en el país. Xiomara Castro de la CELAC convocó a una reunión urgente ante la grave situación en la Paz.
En medio de esta crisis, Evo Morales también se pronunció, denunciando lo que describió como un golpe de Estado en desarrollo y llamando a los movimientos sociales a defender la democracia en Bolivia.
La comunidad internacional continúa vigilando de cerca la situación en Bolivia, expresando su solidaridad con el gobierno de Arce y el pueblo boliviano mientras enfrenta este desafío.
La UE sumó su condena a “cualquier intento de quebrantar el orden constitucional en Bolivia y derrocar a gobiernos elegidos democráticamente” y extendió su solidaridad a Arce y al pueblo. Por su parte, Xiomara Castro, que mantiene la presidencia pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), llamó a una reunión de urgencia ante los acontecimientos.
Uruguay, Paraguay y Chile tampoco tardaron en repudiar las “movilizaciones irregulares” de las Fuerzas Armadas y llamaron a respetar el Estado de derecho en la nación, al igual que lo hizo Estados Unidos, que dijo estar siguiendo de cerca la situación e instó a la calma y la moderación.





