Mientras partidos opositores al Gobierno de Putin denuncian que en varias sedes no hubo boletas de papel disponibles, las acusaciones de fraude marcan el uso masivo del voto electrónico. Grupos informáticos aseguran que el mecanismo digital es «completamente opaco y permite robar votos». Se señala por los detractores, que la segunda jornada de votación ha registrado una sospechosa preferencia por las urnas digitales.
El voto electrónico, «un masivo instrumento de fraude», según la oposición, despertó todo tipo de dudas en la segunda jornada de las elecciones legislativas en Rusia, en la que el partido del Kremlin busca revalidar la mayoría constitucional. La oposición denuncia que en todo el país los miembros de las comisiones electorales animan a los rusos a votar de manera telemática y, en ocasiones, como es el caso de cinco colegios en Moscú, no había papeletas que introducir en las urnas.
«Nuestra misión es celebrar las elecciones de la manera más limpia posible. ¡Lo más posible!», replicó Ela Pamfílova, jefa de la Comisión Electoral Central (CEC), y añadió que de ello depende la legitimidad del proceso electoral, al tiempo que llamó a la prensa «a no trabajar en favor de los enemigos que quieren desacreditar nuestras elecciones». Por el contrario, tanto la Unión Europea (UE) como Ucrania ya han dicho que no reconocerán los resultados de los comicios, en los que el Presidente ruso, Vladímir Putin, ha llamado a sus conciudadanos a votar «para contribuir a la victoria en Ucrania».
El único partido pacifista, Yábloko, denunció que en algunos lugares los ciudadanos no pudieron ejercer el derecho al sufragio en papel, porque alguien lo había hecho en su nombre por internet, sin que les dieran ninguna explicación. En uno de los colegios de Moscú, el miembro de una comisión informó a la agencia de noticias EFE que este último viernes más de 1.100 personas habían votado electrónicamente -desde su ordenador o teléfono, o en la misma terminal- y sólo un centenar lo había hecho de manera tradicional.
Aunque la Comisión Electoral Central (CEC) dijo que no había recibido quejas, más tarde se informó que los ciberataques habían ralentizado el acceso al sistema, aunque no está afectando al mismo proceso de votación. El grupo de piratas informáticos anónimos CikLeak asegura haber jaqueado los servidores, para denunciar que la CEC «ha creado un sistema de votación electrónica remota, completamente opaco» que permite robar votos. Por ello, llamaron a los rusos a acudir a los colegios sólo «el último día de las elecciones para dificultar la falsificación de los resultados».





