* De acuerdo con el reporte elaborado por el economista Benjamín Villena, la probabilidad semanal de que una persona desempleada acceda a un empleo formal aumentó desde 2,1% a 2,5% en los últimos doce meses. El informe identifica además brechas relevantes según nivel educativo.
Un nuevo análisis de transiciones laborales elaborado por Benjamín Villena, profesor asociado de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello, muestra que el empleo formal exhibe señales de fortalecimiento, aunque todavía insuficientes para revertir el deterioro general del mercado laboral. De acuerdo con el reporte, la probabilidad semanal de que una persona desempleada acceda a un empleo formal aumentó desde 2,1% a 2,5% en los últimos doce meses, lo que representa un incremento cercano al 20% en el ritmo de contratación formal. Paralelamente, la destrucción de empleo formal se mantuvo estable en torno al 0,3% semanal, sin evidencias de despidos masivos.
Otro aspecto que recoge el estudio en esa línea es que hace un año sólo el 42% de quienes lograban salir del desempleo accedía a un empleo formal. Actualmente, esa proporción alcanza el 58%, lo que refleja una recomposición del mercado hacia ocupaciones con mayor protección laboral y acceso a seguridad social. «Hay menos personas que encuentran trabajo, pero quienes lo consiguen tienen mayores probabilidades de acceder a empleos de mejor calidad. Esto muestra que, pese al deterioro general del mercado laboral, existen señales positivas», sintetiza Villena.
La informalidad: alternativa precaria
La probabilidad semanal de pasar del desempleo a un trabajo informal descendió desde 2,9% a 1,8% en un año. Como resultado, la salida total desde el desempleo hacia algún tipo de ocupación cayó desde 5,0% a 4,3% semanal, se lee también en el informe. Sobre este punto, el investigador sostiene que, aunque el empleo informal es una alternativa precaria, suele funcionar como una vía rápida de reinserción laboral para quienes no encuentran oportunidades formales.
El reporte también identifica brechas relevantes según nivel educativo. Mientras una persona desempleada sin educación universitaria tiene una probabilidad mensual de 17,7% de ingresar a la informalidad, entre quienes poseen estudios superiores la cifra baja a 8,5%. Asimismo, los trabajadores informales con formación universitaria presentan una tasa de transición hacia la formalidad de 29,1% mensual, casi el doble del 15,9% observado entre quienes no cursaron educación superior. Según Villena, estos resultados muestran que los grupos con menor nivel educativo enfrentan mayores dificultades, tanto para acceder a empleos formales como para utilizar el trabajo informal como mecanismo transitorio de inserción laboral.
Contratación formal: señal positiva
El estudio concluye que el fortalecimiento de la contratación formal constituye una señal positiva para el mercado laboral chileno, pero advierte que mientras la creación de empleos formales no logre compensar la reducción de oportunidades en el sector informal, la tasa de desempleo continuará bajo presión. Además, plantea que medidas orientadas a reducir los costos de contratación y fortalecer los sistemas de apoyo a los cuidados podrían favorecer una mayor participación laboral, especialmente entre las mujeres. (Luis Felipe Tobar, periodista).





