Barómetro UNAB: economía chilena vuelve a mejorar, pero el desempleo sigue siendo la principal alerta

El Índice Económico IPP UNAB aumentó 2,6 puntos en julio y regresó al cuadrante “Bien y mejorando”, con avances simultáneos en expectativas, situación macroeconómica y condiciones de los consumidores. Sin embargo, el desempleo alcanzó 9,4%, su nivel más alto desde la pandemia, mientras la creación de puestos de trabajo y la tasa de ocupación continuaron deteriorándose.

Tras dos meses consecutivos de retrocesos, la economía chilena mostró en julio una recuperación más amplia. El Barómetro de la Economía Chilena, elaborado por el Instituto UNAB de Políticas Públicas, registró un aumento del Índice Económico IPP UNAB desde 19,7 a 22,2 puntos, equivalente a una variación mensual de 2,6 puntos, lo que permitió que el indicador transitara desde “Bien, pero empeorando” hacia “Bien y mejorando”.

La mejora fue transversal. Por primera vez desde abril, los tres subíndices que componen el Barómetro avanzaron simultáneamente hacia el cuadrante más favorable del instrumento. Expectativas subió desde 30,2 a 31,2 puntos; Situación Macroeconómica pasó de 5,7 a 10,3 puntos; y Situación de los Consumidores aumentó desde 11,5 a 15,3 puntos. Sin embargo, el resultado no significa que todos los indicadores hayan pasado a terreno favorable. El balance entre variables ubicadas del lado positivo y negativo se mantuvo igual que en junio: 58,3% frente a 41,7%, respectivamente. La diferencia estuvo en que aumentó la proporción de indicadores que comenzaron a mejorar, desde 20,8% a 29,2%, mientras aquellos que continuaron empeorando disminuyeron de 37,5% a 33,3%.

En total, el Barómetro registró once cambios de cuadrante: cinco positivos, cuatro negativos y dos neutros. Entre las señales favorables destacaron las remuneraciones reales, la incertidumbre económica, el IMACEC, la tasa promedio de crédito de consumo y el Índice de Avisos Laborales por Internet. En contraste, retrocedieron la inflación, la creación de empleos, los saldos en cuenta corriente y depósitos a plazo y la tasa de ocupación.

Expectativas mejoran después de cuatro meses

El Subíndice de Expectativas registró su primera mejora en cuatro meses, aumentando desde 30,2 a 31,2 puntos. El principal avance provino del Índice de Incertidumbre Económica, que disminuyó desde 148,5 a 139,1 puntos. El informe vincula parte de esta mejora con la reducción acumulada cercana a $200 por litro en el precio de los combustibles durante junio y julio, aunque advierte que la incertidumbre permanece en niveles históricamente elevados. Pese a ello, tanto la confianza empresarial como la de los consumidores continúan en terreno negativo. La primera retrocedió desde 46,65 a 45,97 puntos, mientras la segunda aumentó levemente desde 40,9 a 41,2 puntos, todavía en zona pesimista.

Exportaciones y cobre sostienen el frente macroeconómico

La Situación Macroeconómica fue el subíndice que registró uno de los mayores avances del mes, al pasar desde 5,7 a 10,3 puntos. El IMACEC moderó su contracción interanual desde -1,2% a -0,9%, mientras las exportaciones aumentaron desde US$9.540 millones a US$10.789 millones y su variación anual se aceleró desde 8,0% a 26,2%. La inversión extranjera directa también mostró una mejora y alcanzó el equivalente a 4,63% del PIB. El precio del cobre, en tanto, permaneció en torno a US$6,1 la libra, cercano a sus mayores niveles de los últimos años, consolidándose como uno de los principales soportes de la minería y las exportaciones. En contraste, el dólar subió desde $909 a $924,5 y permaneció en el cuadrante “Mal y empeorando”.

Mejoran los ingresos, pero el empleo continúa deteriorándose

El Subíndice de Situación de los Consumidores aumentó desde 11,5 a 15,3 puntos y volvió a “Bien y mejorando”, impulsado principalmente por las remuneraciones reales y el menor costo del crédito de consumo. Las remuneraciones reales duplicaron su crecimiento interanual, desde 1,6% a 3,2%, mientras la tasa promedio del crédito de consumo cayó desde 17,91% a 17,42%, su menor nivel en varios meses. El Índice de Avisos Laborales por Internet también aumentó desde 67,4 a 70,7 puntos. Pero es precisamente dentro de este subíndice donde aparecen las mayores señales de alerta. La creación de empleo profundizó su caída interanual desde -0,27% a -0,49% y la tasa de ocupación descendió desde 56,7% a 56,4%. Ambas variables pasaron al cuadrante “Mal y empeorando”. A ello se suma una tasa de desempleo que llegó a 9,4% en el trimestre móvil marzo-mayo, su nivel más alto desde la pandemia y el quinto aumento consecutivo.

La tasa de informalidad también continuó deteriorándose, al subir desde 26,79% a 26,98%. El informe concluye que este conjunto de indicadores evidencia que la recuperación de la actividad todavía no logra traducirse en más y mejores empleos. Otro elemento que matiza el resultado es la inflación. La variación anual del IPC aumentó desde 3,9% a 4,3%, llevando al indicador desde “Bien y mejorando” hacia “Bien, pero empeorando”. El resultado se mantiene por sobre las proyecciones señaladas en el informe para el cierre de 2026.