El sociólogo Luis Eduardo Thayer, quien fuera director de Migraciones durante el Gobierno de Gabriel Boric, renunció a su militancia en el Frente Amplio (FA). Manifestó que la dirigencia del partido «lo dejó solo» en medio de los cuestionamientos de la derecha a su gestión por el caso de los niños haitianos. Según el medio La Tercera, Thayer hizo efectiva su renuncia el viernes 14 de agosto, y posteriormente escribió un duro mensaje contra la dirigencia frenteamplista, en un grupo de WhatsApp que comparte con representantes de esa colectividad.
En el referido mensaje sostiene: «Mi decisión tiene que ver con una evaluación muy personal, profunda y extensa hacia atrás, en relación a las expectativas recíprocas entre un militante y su partido. Estoy afrontando un proceso que es probablemente el más duro que me ha tocado enfrentar y he estado públicamente solo, pagando el costo de una política derivada del ejercicio de un cargo de Gobierno. No basta el apoyo (de los militantes) en la intimidad; es necesaria la contención pública ante las arremetidas en contra de uno de los tuyos. He recibido apoyos internos muy valiosos, llamados, palmadas en la espalda, respaldos de segunda fila, respuestas formales, todos solidarios y en general sinceros, y se agradecen muchísimo porque alientan y animan».
A continuación, Thayer refiere: «También ha habido silencios notorios, pero una defensa o un apoyo del partido que arriesgue algo, la verdad es que no he tenido, y no es que no lo haya pedido. Cuando un grupo oficialista te denuncia al Ministerio Público y te basurea como delincuente, y es gente del PS la que te llama para ofrecer ayuda en serio, son compañeros del PC o incluso dirigentes de la DC quienes se ofrecen para salir al frente -o es la ex ministra del PPD (Carolina Tohá) quien efectivamente sale a defenderte-, y no los dirigentes de tu partido, la verdad es que no decepciona, da escalofríos», argumentó.
El FA y «la vieja política»
El ex director de Migraciones atribuyó la conducta del FA a una «falta de vieja política, la que con todos sus ripios se para desde la fraternidad y el atrincheramiento con los suyos. Esto me inmoviliza para proyectarme dentro del partido. Perder, al igual que ganar, es inherente a militar, pero no se puede perder solo. Las derrotas en la militancia son colectivas, como en las familias, y los golpes se reciben juntos. Entiendo, pero no acepto que predomine el cálculo político, por ejemplo, al no confrontar con la Contraloría (que fue la que alertó sobre los niños haitianos perdidos), porque esa semana particular hacerlo implicaba ponerse junto a la derecha. No puedo aceptar que el pragmatismo supere la frontera de la lealtad», añadió.
Finalmente, afirmó que «mi renuncia a la militancia fue ingresada al Servel el viernes 14, antes que se iniciara la elección interna, y no tiene que ver en lo absoluto con la directiva saliente (que lidera Constanza Martínez) y mucho menos con la entrante (que presidirá Gael Yeomans), sino con lo que entiendo está en las vísceras de esta organización».





