En la historia hay cosas que por sabido se callan y por calladas se olvidan. El 4 diciembre de 1931, asumió la Presidencia don Juan Esteban Montero quien había sido elegido Presidente de Chile. Fue el primer Presidente del
partido radical. Profesor de derecho, gozaba de un prestigio sin fronteras. Lamentablemente, fue derrocado el 4 de junio de 1932 y lo sucedió una Junta de Gobierno de la República Socialista. Un general y dos civiles, entre los
cuales estaba Carlos Dávila Espinoza. Ministro del Interior y Miembro de la Junta fue el abogado y Profesor de derecho Rolando Merino Reyes (de quien fui su alumno 25 años después).
Uno de los autores del golpe fue el oficial de ejército Marmaduke Grove, quien declaró: “He resuelto deponer el gobierno que Ud. preside y establecer en Chile la República Socialista, en cuyo nombre procedo a tomar el mando
de la nación para el pueblo de Chile, por el pueblo de Chile y con el pueblo de Chile”.
Eduardo Grove Vallejos, médico, hermano de Marmaduke se casó con doña María Inés Allende Gossens, hermana de Salvador Allende.
Los días posteriores, fueron de una locura constitucional con varias Juntas de Gobierno, todas de la República Socialista. Se contabilizaron seis diferentes Juntas.
Carlos Dávila asumió como Presidente Provisional de esta República hasta septiembre de 1932, en lo que se ha llamado los 100 días de Dávila, que en realidad fueron más de 100. Afirmó Dávila al asumir la dictadura: “Hemos contraído con el país y con las fuerzas revolucionarias el compromiso de honor de organizar la República según el Sistema Socialista y de ceñirnos al programa revolucionario”.
Montero se asiló en la Embajada de Argentina y luego se exilió a Europa. Se inició una represión brutal. Se declaró el estado de sitio y nada menos que la ley marcial. La pena de muerte se aplicaba tras sumarísimo juicio militar.
Se dictó la ley de Defensa de la República encargándole a la justicia militar las sanciones respectivas. Supresión del derecho a huelga, severísima censura de prensa, toque de queda, relegaciones y muchas otras medidas tiránicas y
despiadadas. De toda esta masacre nadie se acuerda.
Durante este gobierno socialista se dictaron más de 600 decretos leyes y obviamente se disolvió el Congreso.
La historia ha denominado este período como de la “anarquía”. Uno de los D.L. más sonados fue el 520 que creó el denominado Comisariato General de Subsistencias y Precios, y que permitió después en el gobierno de
Allende, requisar, intervenir y expropiar más de 600 empresas, 40 años después. Se dijo que era la sepultura del estado liberal, afianzando la era socialista. (Historia de Chile, Vol. V, Gonzalo Vial, p. 215).
La anarquía pudo terminar cuando se hizo cargo el Presidente de la Corte Suprema don Abraham Oyanedel, quien llamó a elecciones, saliendo elegido don Arturo Alessandri Palma, por segunda vez. (24.12.32 al 24.12.38).
Es muy sabido que la historia se enseña pero no todos aprenden de ella y tal como dijo J.F. Revel: “La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira”.
Hace pocos años falleció el escritor y filósofo Milán Kundera. Este se arrancó del comunismo hacia Francia hace casi 50 años. Obtuvo la nacionalidad francesa en 1981, y señaló:
“Para liquidar a las naciones lo primero que se hace es quitarles la memoria. Se destruyen sus libros, su cultura, su historia. Y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia. Entonces la
nación comienza lentamente a olvidar lo que es y lo que ha sido”.
Recuperada la democracia y el Estado de Derecho con Alessandri, no existió pudor en dictar amplia amnistía para todos los delitos cometidos en la dictadura de Dávila. Derechos humanos, desterrados, violaciones flagrantes a
las personas, etc.. Los Tribunales no pudieron actuar.
Tal como dijo Platón, “Nadie es más odiado que el que dice la verdad”.
FERNANDO SAENGER GIANONI
ABOGADO CONSTITUCIONALISTA, PROFESOR EMÉRITO UCSC





