El Plan de Reconstrucción sortea su primer test en el Senado: Hacienda abre la puerta a ajustes para amarrar un pacto transversal

La Comisión de Hacienda aprobó en general la iniciativa que busca levantar a Ñuble, Biobío y Valparaíso. Frente a un crónico estancamiento económico y un desempleo que ya acumula 30 meses sobre el 8%, el ministro Jorge Quiroz apuesta por el pragmatismo político de cara a la votación en Sala.

El Gobierno ha decidido mover sus fichas con cautela y pragmatismo en el Senado, consciente de que los márgenes económicos del país no permiten más dilaciones. En una jornada clave para la agenda de Palacio, la Comisión de Hacienda de la Cámara Alta visó en general el proyecto de ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social, despachando la iniciativa a la Sala para su discusión general.

Tras el resultado de la votación, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, no tardó en enviar una señal de apertura hacia la oposición y los sectores independientes. Lejos de atrincherarse en el diseño original de la cartera, el jefe de las finanzas públicas estiró el elástico de la negociación: “Vamos a ir a la Sala con una amplia disposición a recibir propuestas concretas de ajustes y perfeccionamientos», aseguró Quiroz, remarcando que la prioridad del Ejecutivo es conseguir un respaldo «lo más amplio posible», siempre y cuando se resguarden las vigas maestras de la propuesta.

La urgencia de los números: Un diagnóstico de 12 años

El tono conciliador de Hacienda no es casualidad; responde a la urgencia de una radiografía económica que el propio proyecto de ley reconoce como crítica. Chile arrastra una preocupante fatiga estructural: el país acumula 12 años creciendo a tasas magras de apenas el 2%.

Este estancamiento se ha traspasado con fuerza al mercado laboral. Actualmente, más de 850 mil personas buscan un puesto de trabajo sin éxito, manteniendo la tasa de desempleo por sobre la barrera del 8% de forma ininterrumpida durante los últimos 30 meses. Con este telón de fondo, el proyecto no solo busca levantar infraestructura dañada, sino dinamizar una economía golpeada por la falta de inversión.

Los cinco pilares para reactivar el país

La estrategia diseñada por el equipo de Quiroz se sostiene sobre un pentágono de prioridades que busca atacar simultáneamente la emergencia social y la parálisis financiera:

  • Soporte Regional: El financiamiento directo para la reconstrucción de las localidades devastadas por los megafire en las regiones de Ñuble, Biobío y Valparaíso.
  • Músculo Constructor: Un paquete de incentivos específicos para reanimar al sector de la construcción, uno de los principales motores de empleo rezagados.
  • Alivio Tributario: Medidas destinadas a recuperar la competitividad fiscal de Chile para volver a atraer capitales.
  • Fast-Track Regulatorio: Mecanismos de agilización administrativa para destrabar proyectos de inversión que hoy se encuentran congelados en la burocracia estatal.
  • Ancla Fiscal: El compromiso explícito de mantener las reglas de la responsabilidad financiera del Estado, evitando un descalabro en las arcas públicas.

Con este avance en Valparaíso, la batalla legislativa se traslada ahora al hemiciclo del Senado. Allí, el Ministerio de Hacienda deberá demostrar su muñeca política para transformar la disposición al diálogo en votos concretos, en un intento por devolverle el ritmo a una economía que camina a paso lento.

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