A través de una alianza con el municipio, la carrera de Ingeniería Civil Geológica llevará las aulas al terreno en sectores damnificados por los recientes incendios forestales. El objetivo es diagnosticar el riesgo de derrumbes antes de las lluvias.
El peligro en los cerros de la periferia de Concepción no terminó con los incendios forestales que hace unos meses arrasaron con más de un centenar de viviendas. Con la llegada del invierno, la amenaza mutó: la pérdida de vegetación y las excavaciones informales dejaron la tierra inestable, transformando las pendientes en potenciales zonas de aluviones y derrumbes.
Para enfrentar esta urgencia socioambiental, la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y la Municipalidad de Concepción sellaron una alianza estratégica en la sede vecinal de Agua de la Gloria. A través de la asignatura de Riesgos Geológicos y bajo la metodología de Aprendizaje y Servicio (A+S), los futuros ingenieros civiles geólogos de la casa de estudios asumieron la misión de radiografiar y evaluar técnicamente la estabilidad de los taludes en los sectores de El Pino, Juan Riquelme y Lotato.
Este despliegue rompe de raíz con la permisología del inmovilismo académico y burocrático. En lugar de esperar eternos informes de consultorías externas o tramitaciones administrativas que suelen entrampar las soluciones de emergencia, la universidad y el municipio activaron un mecanismo directo: el conocimiento científico se traslada de inmediato al territorio para entregar diagnósticos técnicos en tiempo récord, directo a los vecinos y tomadores de decisión.

La urgencia en el terreno
La firma del compromiso dio el vamos inmediato a los trabajos de campo. Los estudiantes, liderados por la docente de la asignatura, María José Cid, analizarán en terreno la susceptibilidad de remoción en masa para entregar un informe técnico detallado con medidas de mitigación eficientes.
El Dr. Frank Sanhueza, jefe de carrera de Ingeniería Civil Geológica de la UCSC, advirtió sobre la fragilidad del sector:
«Existe una alta probabilidad de fallas estructurales en los taludes construidos de manera informal por los propios vecinos debido a la falta de sistemas de drenaje adecuados. Frente a ese peligro latente, la universidad ofrece soluciones reales para garantizar la seguridad de la población antes de que las lluvias gatillen una emergencia habitacional».
Por su parte, Julio Andrades, delegado municipal rural, destacó que esta herramienta de georreferenciación es clave para la prevención de catástrofes, un pilar prioritario para la administración tras los incendios de enero pasado.
Ciencia para la seguridad vecinal
Para los habitantes de la zona periférica, la ayuda académica es un salvavidas. Gladys Muñoz, presidenta de la junta de vecinos del sector El Pino, relató el drama que viven tras perder 108 viviendas en los incendios: «Sufrimos un gran movimiento de tierra y los cerros amenazan con venirse abajo. Los pobladores hicieron taludes sin conocimientos técnicos, por lo que una capacitación práctica y una nivelación segura de los terrenos es urgente».
Desde la perspectiva estudiantil, el presidente del Centro de Estudiantes de la carrera, Matías Villa, valoró profundamente el impacto de esta salida formativa. Para los jóvenes, no se trata solo de cumplir con un programa académico, sino de conectar la teoría de las aulas con las urgencias humanas de una comunidad damnificada, proponiendo mejoras estructurales que, en el corto plazo, busquen salvar vidas. Tras la firma del acuerdo, el equipo de futuros geólogos inició en el acto su primer recorrido de campo, transformando la ciencia en un escudo vecinal contra el invierno.
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