Un estudio pionero, realizado en Concepción, demuestra que localizar el dato es tan importante como el dato mismo. Mediante el uso de herramientas geoespaciales, el hospital local ha pasado de una respuesta reactiva a una estrategia de precisión territorial.
En la era del «Big Data», el problema de las instituciones no es la falta de información, sino qué hacer con ella. Bajo esta premisa, el Hospital Comunitario de Salud Familiar de Coelemu y la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía (FAUG) de la Universidad de Concepción unieron fuerzas en un proyecto que está cambiando el paradigma de la salud pública rural: “Geografía y Salud Pública: Herramientas Geoespaciales para la gestión sanitaria”.
Más allá de los puntos en un mapa
Lo que comenzó como una necesidad técnica del hospital para entender la distribución de sus pacientes, se transformó en una transferencia de conocimientos de alto nivel. Académicos de la UdeC capacitaron al personal de salud en el uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG), permitiéndoles visualizar la realidad sanitaria no en una planilla Excel, sino en el territorio vivo.
«La geografía dejó de ser descriptiva para ser aplicada», explican los expertos. El enfoque permitió identificar con exactitud dónde residen los adultos mayores, personas postradas o brotes de patologías específicas, cruzando estos datos con factores ambientales y sociales.
Del dato aislado al conocimiento situado
Para el director del hospital, Luciano Cisterna Escalona, esta vinculación ha sido un «antes y un después». Pese a tener una lógica de trabajo territorial, el centro carecía de las herramientas para georreferenciar su información. Hoy, esos datos se han convertido en cartografía estratégica, fundamental en una comuna donde los recursos son limitados y cada intervención debe ser quirúrgicamente precisa.
La académica Patricia Virano Reyes y el docente Sebastián Baeza destacaron que el trabajo incluyó estadística espacial avanzada. Esto permitió identificar patrones invisibles al ojo humano, como factores territoriales que inciden en alergias o la progresión de enfermedades crónicas, facilitando la proyección de escenarios futuros y la optimización de los equipos de salud.
Impacto en la vulnerabilidad
En la práctica, los equipos de terreno ahora pueden focalizar sus recursos en las poblaciones más vulnerables con mayor rapidez. Betsania Flores, funcionaria del establecimiento, asegura que estas herramientas no solo ayudan a tratar la enfermedad, sino que potencian la prevención en la población joven y sana, mejorando la calidad de la información que llega a los niveles directivos.
Este proyecto es la prueba de que, cuando la universidad sale del aula y se conecta con las necesidades locales, la ciencia se vuelve tangible. La geografía aplicada en Coelemu no solo ha optimizado recursos; ha humanizado la estadística, permitiendo que las decisiones sanitarias sean tan precisas como las coordenadas de un mapa y tan cercanas como la realidad de sus habitantes.
Resumen en 10 líneas:
Un proyecto de la UdeC y el Hospital de Coelemu integró el uso de herramientas geoespaciales en la gestión sanitaria. La iniciativa permitió transformar bases de datos aisladas en cartografía temática para la toma de decisiones. Gracias a los Sistemas de Información Geográfica (SIG), el hospital identifica ahora patrones espaciales de enfermedades. La detección precisa de grupos de riesgo, como adultos mayores y postrados, optimiza la distribución de recursos. Académicos de Geografía UdeC capacitaron al personal médico en análisis de datos y estadística espacial. El director del recinto, Luciano Cisterna, valoró el paso de una lógica reactiva a una planificación estratégica. La herramienta es clave en sectores rurales para profesionales que no conocen profundamente el territorio. Permite analizar factores ambientales que influyen en la salud, como la incidencia de alérgenos en ciertas zonas. El proyecto fortalece la prevención y mejora la focalización de acciones en las poblaciones más vulnerables. La geografía se consolida así como una disciplina estratégica para resolver desafíos contemporáneos en salud pública.
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