Alerta frutícola en el Biobío: Fenómeno del Niño amenaza la producción de arándanos y cerezas por falta de frío y lluvias tardías

Especialistas del INIA Quilamapu advierten que el invierno cálido y las precipitaciones en primavera podrían impactar seriamente el rendimiento y la calidad de la fruta de exportación en la zona centro-sur.

El sector frutícola del Biobío enfrenta una temporada crítica debido al fenómeno de El Niño (ENOS). Según expertos en agroclimatología, el aumento de las temperaturas mínimas durante el invierno y la proyección de lluvias intensas en primavera han encendido las alarmas sobre el cumplimiento de los ciclos biológicos de las plantas y la sanidad de los huertos. Lo anterior también aplica en Maule y Ñuble.

El impacto en los cultivos

El principal riesgo radica en la baja acumulación de horas frío, un requisito vital para que especies de hoja caduca como el cerezo y el arándano salgan adecuadamente de su periodo de descanso (dormancia). Una salida incompleta de este ciclo se traduce en brotaciones desiguales y una polinización deficiente, afectando directamente la carga frutal.

Además, el investigador de INIA Quilamapu, Cristian Balbontín, señaló que el exceso de humedad primaveral junto a temperaturas elevadas facilita la aparición de enfermedades fungosas como la Botrytis y provoca la temida partidura del fruto por absorción de agua, lo que podría dejar a gran parte de la producción fuera de los estándares de exportación.

Estrategias de defensa

Para mitigar estos efectos, el INIA recomienda una estrategia integrada que incluye:

  • Refuerzo nutricional basado en calcio para mejorar la elasticidad de la piel del fruto.
  • Protección física mediante el uso de macrotúneles para aislar los cultivos de la lluvia directa.
  • Uso de reguladores hormonales que fortalecen la estructura de la cutícula, reduciendo la susceptibilidad a daños comerciales.

Desde el organismo técnico enfatizaron que, ante la estrechez de los márgenes climáticos, la capacidad de anticipación y el uso de herramientas predictivas serán los únicos factores que permitirán asegurar la competitividad de la fruticultura chilena en esta compleja temporada.
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