Alerta hídrica en el Biobío: UCSC proyecta caída de hasta un 50% en la disponibilidad de agua en cuencas regionales

La abundancia hídrica que históricamente caracterizó a la Región del Biobío está dando paso a una realidad mucho más frágil. Así lo advirtió el Dr. Pablo González, investigador del Centro Regional de Estudios Ambientales (CREA) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), quien trazó un complejo panorama marcado por la variabilidad climática y una presión humana sin precedentes sobre los recursos naturales.

La paradoja de la escasez: El agua dulce es un lujo global

Aunque el 71% del planeta es agua, el acceso al consumo humano es ínfimo. Según datos de la Fundación Aquae, solo el 2,5% es agua dulce, y de ese porcentaje, la gran mayoría permanece atrapada en glaciares o acuíferos profundos. En superficie, apenas contamos con un 1,2% disponible.

En este mapa global, el Biobío concentra el 3,8% del agua de Chile. Si bien es una cifra superior a la del norte y centro del país, el Dr. González advierte que no es motivo de complacencia: «La situación en el Biobío es cada vez más crítica. Hay déficits recurrentes y una presión creciente que nos vuelve extremadamente vulnerables frente al cambio climático».


Escenarios críticos para mediados de siglo

El diagnóstico del experto en Oceanografía es directo: el cambio climático no es solo «menos lluvia», sino una incertidumbre sistémica. Las proyecciones para mediados del siglo XXI en la región son preocupantes:

  • Menos precipitaciones: Se espera una disminución de entre el 5% y el 15% en promedio.
  • Desfase en cuencas: Algunas zonas podrían enfrentar una caída estrepitosa del 50% en la disponibilidad de agua.
  • Impacto directo: Estos fenómenos ya golpean el abastecimiento de agua potable rural (APR) y la sostenibilidad de la agricultura local.

Pese a que fenómenos como ‘El Niño’ podrían ofrecer respiros temporales con inviernos más lluviosos, la tendencia de largo plazo posiciona a la zona central de Chile como un «hotspot» de vulnerabilidad hídrica.


De la evidencia técnica al cambio cultural

Para el investigador de la UCSC, la solución requiere un giro en la forma en que el Estado y la sociedad gestionan el recurso. La propuesta del CREA se basa en tres pilares:

  1. Ciencia aplicada: Decisiones basadas en datos para anticipar escenarios de sequía.
  2. Gobernanza integrada: Una institucionalidad que sume a todos los actores sociales y productivos.
  3. Eficiencia radical: Mejorar el uso del agua en la industria y el consumo doméstico.

«El desafío no es solo institucional, es cultural. Debemos dejar de ver el agua como algo infinito y empezar a gestionarla como el recurso estratégico que realmente es», concluyó González.

EO

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